Vivimos en un mundo donde la leche no viene de la vaca, sino del supermercado. La ropa no procede del algodón transformado en hilos entrelazados, la encontrarmos en las tiendas. El teléfono que utilizamos no procede del complejo ensamblado de componentes electrónicos, sino que llega desde internet en una bonita caja…

Hay veces que olvidamos que detrás de cada producto hay un proceso de fabricación, y que en la selva de las multinacionales gana el animal más fuerte: el que consigue los costes de fabricación más bajos para aumentar su margen de beneficios. A veces olvidamos a costa de qué estos precios son tan bajos.

Original: Jackson Hunt

Publicado en Animales