Los plásticos son uno de los mayores contaminantes de nuestro siglo por dos motivos: 1.- al producirlos se generan gases de efecto invernadero y 2.- no son biodegradables, es decir, no desaparecen. Si estos no se procesan suelen acaban en el mar perjudicando tanto a las especies de su habitat como impactando negativamente en la apariencia del entorno. Es difícil encontrar playas en las que no veas plático por algun lado e incluso en lugares donde confluyen corrientes oceánicas se forman islas de basura.

Ante este problema, Elif Bilgin una joven de 16 años de Turquía, decidió aportar su granito de arena. Consciente del impacto por la producción del material comenzó a estudiar los bioplásticos, o plásticos naturales biodegradables, donde uno de los más famosos era el obtenido de la patata. Pero ella quiso dar un paso más y probar con las cáscaras de plátano. Tras varios intentos dió con el buscado material.

Original: Google Science Fair

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