La historia de la humanidad está asociada a la alimentación: pasamos de ser recolectores a ser agricultores, pasamos de cazar animales a criarlos en granjas, pasamos de producir solamente el alimento de nuestra familia a producir excedentes para después venderlos…

La agricultura es la profesión más antigua del mundo, y sin embargo la más atrasada. Al menos es lo que pensará una gran parte de la sociedad que se empeña en ver al agricultor así:

Cuando en la actualidad es así:

Por tanto nos debemos preguntar…

¿Cómo es la agricultura del s.XXI?

Los agricultores del nuevo siglo están mucho más cerca del mundo digital que de agarrar un azadón. De hecho, sus nuevos aperos son los smartphones y tablets, donde pueden gestionar toda su explotación con un par de gestos sobre la pantalla.

Además, recurren al Big Data para medir y analizar todos los datos que emiten sus cultivos y animales y así mejorar la toma de decisiones en su día a día. Incluso hay aplicaciones que les permiten decidir cuál es el momento idóneo para vender su cosecha, u ofrecer sus productos directamente al consumidor final.

Los agricultores del s.XXI plasman su trabajo diario en grupos multitudinarios de Facebook, defienden sus intereses en Twitter y cuentan porque su producto es único a través de la blogosfera.

Los ganaderos han colgado los cencerros tradicionales y han equipado a sus animales con wearables de última tecnología que les dicen en tiempo real donde se encuentra su ganado, si han comido o si están a punto de dar a luz.

¿Pensáis que los coches autónomos son solo para las ciudades? Entonces no conocéis estos tractores autónomos que se pueden programar desde una Tablet al inicio del día y ellos solos realizan todas las tareas asignadas:

La agricultura del siglo XXI está más cerca de lo que creéis, incluso dentro de las ciudades, en fábricas abandonadas rehabilitadas como factorías vegetales, que aprovechan las 3 dimensiones para producir alimentos.

Incluso los ayudantes de los agricultores están construidos con cables y aluminio. Así podemos ver drones surcando grandes extensiones de cultivos mientras que analizan su estado sanitario. O robots que analizan a pie de campo la situación de las plagas y enfermedades que atacan a las plantas.

Incluso las abejas pueden ser sustituidas por robots diseñados para polinizar de forma autónoma.

Por tanto la pregunta que nos tenemos que hacer no es si la agricultura es una profesión atrasada. La pregunta que debemos hacernos es ¿Nos encaminamos hacia un mundo sin agricultores?

Publicado en Verde
Fuentes consultadas:
http://lahuertadigital.es/