Muchas personas han decidido que las plazas reservadas para discapacitados, embarazadas, mayores y personas con problemas de movilidad, son el lugar que les corresponde “por su cara bonita” cuando el resto de plazas estén ocupadas. Y es algo que ocurre, como ya vimos, tanto con los aparcamientos de los parkings, como en los asientos del metro. En este segundo caso quizá no sea un problema ocuparlo cuando no hay nadie que lo necesite, pero las normas cívicas nos enseñan a cederlo inmediatamente cuando vemos a un posible candidato que pudiera requerirlo. Aun así, hay gente que prefiere que su sano trasero repose sin importarle los demás.

Para concienciar a la población y volverla un poquito más educada, un integrante de los supercívicos, un grupo de acción social mexicano, se viste de Jesucristo para obrar el milagro: levantar a los que se sientan en estas plazas reservadas.

Original: Houston Programa

Publicado en Miscelánea