Los menores cada vez están más apegados a sus progenitores y les cuesta más adaptarse a los cambios y/o dificultades que se van encontrando poco a poco en la vida. Podría decirse que algunos son más inmaduros a la hora de enfrentarse a los problemas que se les presentan y dependen de la ayuda de sus padres mucho más que otras generaciones anteriores. Que el niñ@ cumpla años, no disminuye esta sobreprotección paterna.

¿Qué ocurre con los niños de padres sobreprotectores?

Provoca que los niños desarrollen menos recursos, habilidades y estrategias. Suelen presentar más miedos, problemas emocionales y ansiedad. Son más inseguros y vulnerables. Se evita que tengan responsabilidades acordes con su edad, pierden autonomía en sus vidas, decisión y por supuesto falta de iniciativa. Todo ello provoca que toleren mucho peor que otros niños las frustraciones del día a día, los más pequeños muestran rabietas y los más grandes estado de ánimo deprimido y problemas de ansiedad.

¿Qué podemos hacer para evitar la sobreprotección hacia nuestros hijos?:

Nuestro hijo “no se va a romper”. Deja que vaya descubriendo el mundo, que investigue, que sea curioso. Siempre que sea necesario que tú estés cerca, como un apego seguro y que sienta que puede descubrir con la seguridad de tenerte cerca por si necesita tu ayuda o guía.

No se trata de que sufra, sino de darle la posibilidad necesaria de descubrir las cosas por sí mismo, facilitarle esa autonomía tan necesaria.

Incentivar su autonomía. Plantea al niño y/o adolescente retos acordes con su edad. Hazlo de forma progresiva, son pequeños objetivos que irá alcanzando, metas que puede conseguir o no. Se acostumbrará a ser responsable y a ejercer su autonomía (por ejemplo, a la edad de 7 u 8 años, que comience a hacer sus deberes sin estar tú siempre a su lado, que vea que es su responsabilidad)

Establecer límites, en ocasiones es necesario saber decir NO a ciertas demandas. No se puede tener siempre todo lo que uno desea y sin asumir responsabilidades y/o esfuerzos.

Permitirles experimentar emociones negativas. Ninguno de nosotros queremos ver cómo nuestros hijos lo pasan mal, sufren. Pero el sufrimiento y frustración son aspectos fundamentales en el desarrollo del niño, debemos dejar que experimenten estas emociones, pero que sepan que sus padres están cerca para ayudarles y apoyarles. Como adultos debemos y tenemos que proteger a nuestros hijos, cuidarles y darles nuestro afecto, pero no sobreprotegerles.

La sobreprotección infantil, puede ayudarnos a calmar la ansiedad, angustia, preocupación de los padres a corto plazo, pero para nuestros hijos será algo diferente, impedirá un buen desarrollo de habilidades, estrategias y no les estaremos preparando para enfrentarse a las alegrías de conseguir algo por ellos mismos y a afrontar de forma saludable las dificultades y frustraciones que se pueden presentar en la vida.

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