Un hecho irrevocable es que nuestros hijos o sobrinos son siempre los más inteligentes de cuantos habitan la Tierra, sobre todo si son los primeros, pues cualquier cosa que hacen o dicen nos parecen sorprendentes y digno de alabanza.

Tal vez, en muchas de estas ocasiones, nos dejemos llevar más por el amor que sentimos hacia ellos, que por las cosas que hacen en realidad.

Todos los niños aprenden a andar tarde o temprano, a usar sus manos y a mirarnos con curiosidad. Es nuestra obligación estar ahí con ellos animándolos, sorprendiéndonos y celebrando cada uno de sus triunfos como si fuese nuestro.

Pero  aunque el amor pueda distorsionar ligeramente la percepción de sus acciones, hay veces que los niños resultan ser unos verdaderos genios. El caso de este vídeo es sorprendente y te aseguro que no hace falta que sea hijo tuyo para dejarte con la boca abierta.

El pequeño protagonista de esta hazaña, que apenas tendrá un año de edad,  ya es capaz de razonar y resolver problemas simples como el que le surge a continuación: Quiere bajarse de la cama pero es demasiado alta para él.

Puede parecer una tontería, pero el hecho de darse cuenta de que hay un problema y que debe solucionarlo con los medios de los que se dispone, es la definición perfecta de inteligencia.

Fuente: Francisco Aguilar

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