Si piensas que lo “único” que va a hacer este chico es resolver un cubo de Rubik con los ojos cerrados, estás muy equivocado. Entonando el más difícil todavía, comienza en una posición al azar que desconoce, cuya posición deberá memorizar para que a partir de ella, sea capaz de recomponer el famoso puzle.

Si no hay ningún truco de por medio -que no tiene por qué haberlo- el joven memoriza la posición espacial de manera individual de 6 colores distintos, en cada una de las caras del cubo, lo que se traduce en aprender, en tan sólo unos segundos, el lugar de 54 elementos. Por muy diestro que sea en la resolución del rompecabezas, tiene que traducir mentalmente el desarrollo de las 54 posiciones que a su vez, vuelven a cambiar en otras nuevas 12 con cada movimiento. Impresionante.

Original: Yo Yo bear

Publicado en Miscelánea