La historia de hoy es todo un ejemplo de superación que sirve para demostrarnos que la pasión y la fuerza de voluntad, a pesar de las adversidades y las malas jugadas del destino, pueden prácticamente con todo.

Alan Kempster es un gran apasionado de las motos que solía competir hasta que en 1990 fue arrollado por un conductor ebrio que se dio a la fuga. A pesar de que el australiano logró salvar la vida, las secuelas del siniestro fueron gravísimas. Los médicos tuvieron que amputarle el brazo y la pierna derecha, y su vida cambió para siempre.

No obstante, su discapacidad no pudo ganarle la guerra a su pasión por el motociclismo. Aunque nadie parecía tomarle en serio al principio, Kempster estaba decidido a seguir compitiendo, por lo que desplazó todos los mandos y controles de su moto a la parte izquierda para poder conducirla. “Fui a mi primera carrera y volví con el trofeo del primer puesto“, explica Alan. “Creo que les demostré que podía correr“.

Esperemos que su historia y sus inspiradoras palabras os sirvan para que nunca tiréis la toalla por nada:

Hay una cosa que me gustaría decir a todos los que tienen una discapacidad: si tienes un sueño, una pasión, tienes que perseguirla. Eres tú el que debe hacer que se haga realidad, porque nadie lo hará por ti“.

Vía: Logrando imPosibles

Publicado en Miscelánea