Cuando Tony adoptó a su perra Sadie, sus padres se opusieron. Estaban furiosos, no porque el joven hubiera llevado un perro a casa, sino porque había elegido una raza “muy violenta”, los pit bull. Solo hicieron falta unos días de convivencia para darse cuenta de que la fama sobre su carácter era infundada. Tanto es así que su madre adoptó un pit bull en su casa a los pocos meses.

Debido al amor que siente por Sadie, Tony ha comenzado a colaborar con una asociación de amigos de los pit bull para acabar con su mala fama y prejuicios.

La asociación se dedica al rescate y rehabilitación de estos preciosos ejemplares ya que, debido a la falsa creencia de que son agresivos, la mayoría languidecen encerrados en perreras hasta que son sacrificados.

Existen muchos prejuicios sobre dicha raza, todos ellos producto de las irresponsabilidades de sus cuidadores, quienes los han educado en la violencia. Sin embargo, el mal juicio de algunos humanos ha manchado la nobleza de esta raza.

Una fama que Tony y sus amigos de los pit bulls quieren limpiar, educándolos para ser perros de compañía y terapia. Conoce esta bonita historia en el siguiente vídeo.

Original: pit bull story

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