Tenemos por costumbre tomar medidas radicales casi del medievo para evitar que los animales accedan a determinadas partes de nuestras casas y jardines: pinchos en las cornisas para que no descansen en ella las palomas, azufre en los frisos de las viviendas para evitar que los perros orinen, verjas electrificadas para que el ganado no se escape, veneno para las hormigas si entran en casa, ratoneras en el campo para que no se coman el grano, etc. Todas son medidas con otro tipo de alternativas más ecológicas, pero al final desgraciadamente mucha gente acaba afrontando el problema de la forma más bizarra.

Pero por suerte para la protagonista del video, una ardilla que trepaba para comerse la comida de los pájaros, este no es el caso. En lugar de haber construido una trampa con pinchos, agujas, cuchillas, ácido, minas antipersona y sables láser de la Guerra de las galaxias, el propietario del comedero fue más inteligente y saludable, limitándose a impregnar con vaselina el poste por el que la ardilla accedía al comedero. No sólo es mejor para todos sino que además no ha hecho pasar un buen rato.

Original: Robert Krampf

Publicado en Animales