A menudo los medios de comunicación publican miles de sucesos desagradables que muestran la peor cara del ser humano, sin embargo, existen historias de esperanza para quienes quieren escuchar.

Es cierto que aun quedan lugares en los que la mujer no es tratada con justicia y respeto, donde la femineidad es rechazada socialmente y en los que dar a luz a una mujer es una carga económica que las familias no pueden soportar.

Pero incluso en estos lugares, algo está cambiando poco a poco. Descubre Piplantri, la localidad India en la que un pequeño bosque crece cada vez que nace una niña.

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La dote: regalo, seguro y maldición.

En ciertas sociedades las mujeres son vistas como una fuente de gastos que no produce ingresos, por esta razón las familias de los varones, exigen una dote para compensar las pérdidas económicas que les supondrá incorporar a la mujer a su núcleo familiar.

Bajo estas condiciones la dote es una especie de regalo para la familia del marido y una garantía para la futura esposa, ya que existe la condición de que la dote sea devuelta si el marido la maltrata o abusa de su mujer de cualquier manera. También fue diseñada como un seguro que proporcionaría apoyo económico a la mujer en caso de la muerte prematura de su marido, como una especie de herencia entre cónyuges. Por estas razones la dote tiene una gran importancia para ambas familias.

Lamentablemente esto convierte a la mujer en una carga también para su propia familia, quienes deben ahorrar desde el mismo momento de su nacimiento si quieren asegurar un matrimonio justo, libre de maltratos y problemas. Muchas familias son tan pobres que se ven obligadas a abandonar a sus recién nacidas, o a menudo realizar abortos femeninos para liberar a las familias de una carga económica que no pueden asumir.

Es necesario cambiar esta triste realidad para que la mujer no sólo no sea percibida como una carga para las familias, sino para que su nacimiento tenga una repercusión positiva en la sociedad.

Una solución ingeniosa.

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A pesar de estar prohibida desde 1961, la dote sigue siendo algo habitual en la India, donde los problemas anteriormente descritos suceden con frecuencia, sin embargo, existe un lugar en el que los nacimientos de niños y niñas son celebrados por igual.

En Pliplantri el nacimiento de un varón es un evento celebrado por toda la comunidad con cantos y danzas en su honor. Pero desde hace unos años, el nacimiento de una niña se ha convertido en motivo de alegría y unidad, aunque se celebra de una forma más terrenal, plantando 111 árboles frutales en su honor.

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Este pequeño bosque y sus frutos, tendrán que ser cuidados con respeto y devoción por la niña y su familia hasta su mayoría de edad, momento en que alcanzarán un precio de unas 50.000 rupias que irán destinadas a su dote.

Y ahora viene lo mejor, no solo deben cuidar de los arboles, sino también de su hija. La aldea obliga a los padres a firmar una declaración jurada prometiendo que la niña será enviada a la escuela regularmente y que no será casada antes de la edad legal, o de lo contrario no podrán cobrar la dote aunque los arboles este perfectos.

Bueno para la niña, buenísimo para la comunidad.

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Piplantri es una zona dedicada principalmente a la extracción de mármol, lo que ha provocado una gran deforestación de su entorno comprometiendo todo su ecosistema y convirtiendo la región en poco más que un desierto sin una gota de agua antes de los 200 metros de profundidad.

Tras 6 años de plantaciones por nacimientos femeninos, la presencia de agua y sales minerales necesarias para el cultivo se ha reactivado, el monzón ya no causa tantos estragos, no hay corrimientos de tierra y lo que es aún más esperanzador, hoy se puede encontrar agua con sólo escavar 3 metros.

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Este original proyecto, propuesto por el antiguo líder de la aldea Shyam Sundar Paliwal, ha cambiado la realidad social de la región. Los nacimientos femeninos son ahora fuente de riqueza y los más de 285.000 árboles, han creando un nuevo tipo de industria productora de cremas naturales, aceites y plantas de áloe vera.

Una revolución social y económica que asegura un futuro mejor para las mujeres, cuida el medio ambiente y enriquece a la comunidad. Un motivo de esperanza para creer de nuevo en un mundo mejor.

Fuentes: The Hindu, treehugger.com, huffingtonpost.com y Supercurioso.

Publicado en Miscelánea