El papel es más peligroso de lo que parece. Basta recordar el dolor que se siente cuando un folio nos hace más daño que una aguja, cuando por ejemplo, estas pasando la página de un libro y entonces te cortas el dedo y ves las estrellas. Pues resulta que no somos unos exagerados si nos ponemos a gritar, porque el papel es indestructible. Bueno, casi.

A veces desconocemos el poder de los objetos que nos rodean. Trucos y descubrimientos que nos revelan un sinfín de posibilidades y nuevos usos. Es difícil que se te ocurra cambiar la cuchilla de una máquina por un trozo de papel pero es cuando innovamos, cuando vamos más allá y probamos los límites cuando descubrimos cosas increíbles.

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La mayoría hubiera apostado por el fallo del papel en este experimento. Pensar así es lo normal cuando se trata de un material que podemos destruir con nuestras propias manos o con un poco de agua. Pero el quid de la cuestión, como en casi todo, está en usarlo de manera correcta para potenciar y explotar todo su poder. Entonces sí que podemos decir que un papel tenga tanta fuerza como un sable.

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Antes de llegar a la madera esta cuchilla tan especial es capaz de cortar sin ningún esfuerzo papel y hasta cartón. ¿Y madera?

¿Sí, no, se queda a medias, se rompe o la corta entera?

Lo que sucede parece increíble, perfectamente podríamos aplicar el dicho de ‘si no lo ves no lo crees’.

Publicado en Miscelánea