¿Hay algo más incómodo que el momento en el que estamos esperando a que todo el mundo termine de cantarnos la dichosa canción de “Cumpleaños feliz”? Creedme, podría ser peor.

Y si no me creéis, preguntadle al adolescente que protagoniza el vídeo de hoy. Mientras esperaba ansioso la tarta que su madre le había preparado con tanto esmero, el joven George no podía imaginarse lo que estaba a punto de suceder.

Cuando el himno cumpleañero estaba a punto de concluir, la madre depositó frente a él la tarta, momento que George aprovechó para coger todo el aire que cabía en sus pulmones, antes de soplar las velas.

Una milésima de segundo después del soplido, la cara de George estaba envuelta en una bola de fuego. Esta solo duró un momento, pero lo suficiente para dejar a todos los presentes sin habla, especialmente al homenajeado.

Resulta que la madre había recubierto toda la superficie de la tarta con azúcar glas, así que, cuando el muchacho sopló, creó una nube de azúcar que se incendió por acción de las llamas de las velas de la tarta. Por suerte, todo quedó en un susto y todos pudieron reírse momentos más tarde, pero nos sirve de lección a todos para la próxima vez que se nos ocurra cubrir una tarta de cumpleaños con este tipo de azúcar.

Aquí podéis ver vosotros mismos cómo sucedió:

Vía: George Bryan

Publicado en Miscelánea