En el mundo de hoy, con su complejidad y dinamismo, muchos tratan de apretar en su agenda diaria el mayor número posible de actividades.

Para ellos la gerencia y el liderazgo es como estar en el gimnasio: sudar y trabajar duro para mantenerse en forma. No pausan con la frecuencia que deberían, no se detienen a tomar un descanso, hacen mucho y no piensan.

Sin embargo, los grandes líderes constantemente dedican tiempo a pensar y reflexionar.

Se sabe que Mark Zuckerberg y Bill Gates tienen “semanas de pensar” o “días de pensar” cada año y durante este tiempo se dedican a meditar, caminar, leer y comer saludablemente.

Warren Buffett, el inversionista más exitoso de nuestros tiempos, pasa más del 80% de su tiempo leyendo y pensando.

Ciertamente, si ellos pueden encontrar tiempo para gozar del privilegio de pensar, tú también puedes hacerlo.

Aquí tienes algunos métodos y técnicas probados que te pueden ayudar.

PENSAR debe ser parte de tu estilo de vida. Hay que entender y aceptar que es crucial tener tiempo suficiente para pensar. Que pensar se convierta en un valor central de tu vida personal y profesional.

Establece una RUTINA diaria o semanal. Necesitas planear e incluir suficiente tiempo fijo para pensar. Ya sea que lo hagas durante una hora al día y/o tengas periodos más largos de reflexión al inicio o fin de la semana. No permitas que otros te distraigan del tiempo dedicado a esta actividad.

Encuentra y atesora lo que FOMENTA y ESTIMULA tu pensamiento. Para mí, los deportes y la lectura son excelentes generadores de ideas. Para ti puede ser una caminata por la montaña, jugar con tus hijos o tocar el piano. Lo que sea, disfrútalo con frecuencia, desarróllalo y protégelo.

Especifica tres METAS para pensar. Haz el firme propósito de escribir cada domingo por lo menos tres metas que estimulen tu pensamiento y sean el objetivo para la semana.

“Si una idea no es absurda al principio, entonces no hay esperanza para ella”.

– Albert Einstein

Haz las seis PREGUNTAS sobre el éxito. Desafortunadamente, hoy en día hemos olvidado cómo plantearnos preguntas; ya sea porque nos hemos vuelto muy flojos o porque tenemos miedo a hacerlas. Sin embargo, debes hacerlas: por qué, por qué no, qué si, qué si no, qué más, cómo, y también cuándo, quién y para cuándo… preguntas que hagan que fluya tu creatividad.

ALIMENTA tu cerebro. Los pensadores aman “devorar” nueva información, datos, historias, etc. Algunos de ellos leen 2 a 3 libros al mismo tiempo y al menos completan 3 o 4 durante un mes. Ficción, no ficción, biografías, lo que sea que los inspire.

EVALÚA tu pensamiento en intervalos regulares. Una o dos veces a la semana reserva 10 a 15 minutos para revisar si tu pensamiento diario y tu horario general están alineados con tus metas. Si no, dedica más tiempo a reflexionar.

Ahora solo nos queda: empezar a pensar.

Publicado en Salud
Fuentes consultadas:
https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:6253410675381673984/