La lectura ha sido la mejor actividad que el ser humano ha podido desarrollar a lo largo de su historia.

Hay personas que tienen un don o un talento especial que leen libros en cuestión de minutos. Es el caso de Annes Jones que alcanza las 4.700 palabras por minuto, increíble, ¿no?.

Bien, es importante mencionar las diferencias entre -leer- y -saber leer-. Cualquiera puede leer, un niño, un joven, un adulto o un anciano. Sin embargo, saber leer comprende varias cuestiones como entender, interpretar y descifrar las palabras contenidas dentro de un libro, revista o periódico.

En Ecuador tenemos a la lectura como algo banal. Cuando yo estaba en la escuela recuerdo que nunca me indujeron a la lectura si no fue hasta cuando llegué a 1 de bachillerato (4/6 curso de colegio) que una maestra a quien admiro y respeto mucho, la licenciada Lucía Noriega nos hizo leer a todos mis compañeros un libro llamado “La culpa no es de la vaca” que básicamente trata de lecciones de vida. Yo me eduqué en una familia de mucho respeto, con valores positivos, responsabilidades, pero nunca la motivación para lectura. No culpo a mis padres por ello, luego comprendí de que eso pasa por los ambientes de educación en los que ellos vivieron, familias de clase pobre en donde lo importante era -trabajar para comer- y no -educar para superar-. 

La lectura en general nos ayuda mucho, nos hace personas más interesantes, con mucho que contar, nos introduce en viajes cada vez diferentes, nos hace conocer nuevas culturas, nuevos secretos, formas de vida, sistemas, claves para la felicidad y el éxito, salidas a problemas, a entender porque esto funciona así y no de aquella forma, a perder el pánico escénico, a crecer, a valorar, a amar, a comprender lo cuan maravillosa es la capacidad del ser humano, en fin nos ayuda a aprender cada vez más.

 No es que yo sea un enamorado de la literatura, o que lea cada minuto cada segundo pero que si la lectura me ha ayudado a mejorar varios aspectos de mi vida actualmente, me han ayudado a forjar mi personalidad y desde luego a crecer.

Motivemos a todos a leer, en especial a los niños, como decía el expresidente uruguayo Pepe Mujica: “un pueblo educado es mucho más difícil de engañar por los corruptos”. ¿Qué tal si en su cumpleaños, san valentín o algún otro día especial a esa persona que tú admiras mucho en vez de regalarle los típicos obsequios (peluches, chocolates, flores, invitaciones, etc) le regalas un libro?, te lo aseguro que esa persona (obviamente que sea un buen libro) te va a recordar toda su vida, porque el fin de leer un libro es eso, recordar los relatos que cuenta el autor, aprender de ellos para vivir mejor.

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