Cualquiera que tenga gato, tiene asumida la altísima probabilidad de que al final termine haciéndose un hueco en la cama o en el sofá junto a su amo.

 Algo que, en la mayoría de los casos, hace que estemos encantados, ya sea por el ronroneo o porque cumplen la misma función -o incluso mejor- que una bolsa de agua caliente. Vamos, los gatos son los compañeros ideales en las noches de invierno.

Casi todos los animales domesticados por el hombre -el gato entre ellos-, en su estado adulto, guardan rasgos de comportamiento de cuando eran pequeños. Los gatos se acuestan junto a sus dueños, o directamente sobre ellos, porque buscan contacto físico directo con sus familiares.

En la naturaleza, los cachorros de gatitos siempre se amontonan los unos con los otros. De hecho, dormir junto a sus hermanos y hermanas apelotonados les permite mantener el calor, mientras que su madre sale a cazar. Cuando crecen, sin embargo, se vuelven más solitarios.

No obstante, los gatos domésticos mantienen ese comportamiento desde que son chachorros. Este contacto físico les mantiene más relajados y cómodos, además de calentitos. ¡Y a nosotros nos hacen muy felices!

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Fuentes consultadas:
http://old.fishki.net/2222657-dlja-chego-koshki-lozhatsja-spaty-s-hozjaevami.html?mode=best:3days