Si hacéis deporte a menudo, puede que estéis familiarizados con las famosas máscaras de entrenamiento o training mask, las cuales podemos encontrar actualmente en muchas tiendas online.

Así pues, se trata de un producto accesible para todo el mundo que promete múltiples beneficios, tales como la simulación de un entrenamiento en altitud, el aumento de la capacidad pulmonar, un incremento de la transferencia de oxígeno desde los alveolos a los capilares pulmonares y, en definitiva, mejorar el rendimiento deportivo en general. 

Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? Para contestar a esta cuestión, veamos primero qué ocurre cuando entrenamos en altitud, puesto que es uno de los beneficios principales que promocionan al producto.

Entrenamiento en altitud

Cuando ascendemos, disminuye la presión barométrica. Esto, a su vez, hace que disminuya la presión inspiratoria de oxígeno en el aire que tomamos y, por tanto, que también disminuya la presión de oxígeno en alveolos, capilares y en todas nuestras arterias.

El cuerpo, como sabio que es, compensa este agravante utilizando una serie de mecanismos, como el incremento de producción de glóbulos rojos y la elevación del hematocrito -proporción del volumen total de sangre compuesta por glóbulos rojos-. Puesto que el 97% del oxígeno se transporta a través de los glóbulos rojos, esto aumenta la capacidad de la sangre para transportar el oxígeno y, por ende, aumentar el oxígeno que llega hasta los músculos.

Al regresar a una altitud normal, estos mecanismos compensadores se anulan. Sin embargo, como la vida de los hematíes o glóbulos rojos es de unos 120 días, durante semanas dispondremos de un aumento de nuestra capacidad aeróbica.

Las máscaras de entrenamiento, mediante una mascarilla muy ajustada a la superficie de la cara y unas válvulas que generan una resistencia, inducen a un incremento del esfuerzo respiratorio que tenemos que hacer para mover una determinada cantidad de aire al interior de nuestros pulmones. Esas válvulas no deben ofrecer resistencia a la respiración, pues podrían ocasionar una acumulación de gas que proveniente de los pulmones, con bajo contenido en oxígeno y alto en dióxido de carbono. Y eso, amigos míos, podría poner en jaque nuestra salud.

Por todo ello, la ventaja principal atribuida a estas máscaras, la de la simulación de un entrenamiento en altitud, no es posible. Además de no haber ningún estudio científico que lo respalde, tampoco han podido evidenciarse incrementos significativos de la capacidad pulmonar, del aumento de glóbulos rojos que transportan oxígeno, o la capacidad máxima para esfuerzos de resistencia o de larga duración, valorada por el consumo máximo de oxígeno.

Conclusiones

Usar estas máscaras puede asemejarse al entrenamiento de musculatura respiratoria. Y aunque puede haber estudios médicos que pongan esto en entredicho, parece que estas máscaras pueden incrementar la resistencia durante el ejercicio físico. 

Desde el punto de vista fisiológico, no existe ninguna investigación o evidencia anecdótica detrás de la utilidad de estas máscaras, ni de que simule la fisiología del entrenamiento en altitud. 

Recordad que no hay nada mejor que un buen programa de entrenamiento ajustado a las condiciones de cada deportista, teniendo en cuenta sus metas personales y que sea controlado por los profesionales pertinentes.

Publicado en Salud
Fuentes consultadas:
https://www.bodybuilding.com/content/do-elevation-masks-work.html