¿Por qué NUNCA debes preguntar a una pareja cuándo van a tener hijos?

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por Ana Hache
el 23/11/2016 en Familia

Realmente puede llegar a ser molesto cuando te bombardean a preguntas. Sobre todo cuando tienen que ver con tu intimidad o, peor aún, con tus decisiones de pareja, tu futuro y tu vida.

Acostumbramos a pensar que la vida está enfocada a conseguir un trabajo, encontrar una pareja, casarse y tener hijos. Y con ello nos creemos que llega la plenitud, sin considerar otras opciones o que alguno de los elementos de la fórmula de la perfección no esté. En esta línea, es normal pensar que lo lógico sería preguntarle a una pareja: “¿para cuándo el hijo?”. Sin embargo, hay una serie de razones poderosas por las que deberíamos evitar a toda costa esta pregunta.

Estas 10 frases, que seguramente has escuchado alguna vez, son un ejemplo de hasta donde puede llegar la ignorancia humana o el poco tacto.

Claro y directo:  “Entonces, ¿cuándo viene el bebé?”

Intentando ser tiernos: “¿Vamos a oír el sonido de pies diminutos de un momento a otro?” 

Lógica de la mala: “¡Oooh, lo siguiente es tener hijos!”

Personas pesadas: “Bueno, ¿tienes buenas noticias para nosotros?”

Sarcasmo: “Será mejor que empieces a ahorrar para pañales, ¿no?”

Los ansiosos: “No puedo esperar a que venga el nieto”

Esta todo dicho: “¡Será emocionante si empiezas una familia ahora!”

Los que no te dan más opciones: “¿Has hablado ya de nombres de bebés?”

Más lógica aplastante: “Entonces estás intentando tener ya un bebé, ¿no?”

Y el remate de toda lógica: “Ya no usas protección ahora que estás casada, ¿verdad?”

Mujeres solteras con y sin hijos, hombres separados, o mayores de 30 sin trabajo; parejas con o sin hijos. Madres, padres, solteros y en pareja, en cualquier caso deberíamos dejar de meter la pata preguntando lo que no nos incumbe. Por si fuera poco, o por si necesitas otra razón, en ningún caso la respuesta que nos den puede ser buena. Por ejemplo; si realizamos cualquiera de esas 10 preguntas y la pareja quiere tener un hijo pero no lo consigue, ¿cómo crees que te contestará? Y, si por el contrario no desea tenerlos, o ha perdido un hijo, o ya están esperando un bebé pero su relación se tambalea. Piénsalo, es siempre, lo mires por donde lo mires, una pregunta inadecuada.

¿Qué pasa si no queremos tener hijos o no estamos listos?

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Ninguna pareja está obligada a tener hijos. De todas las personas en el mundo que comparten su vida con alguien, no todos tienen pensado tener un bebé. Es más, ni siquiera se unieron pensando en procrear. Esa es una idea que pertenece hoy a otra época, a otro contexto y mentalidad. No tiene mucho sentido avanzar, evolucionar, y seguir haciendo las mismas preguntas.

Dentro del no, existen una infinidad de opciones. No tener hijos porque no se quiere, porque se está listo o porque no se concibe una vida de padres. Puede incluso que uno sí lo haga y la otra parte de la pareja no. Puede incluso que no seas el primero al que responden esta incómoda pregunta.

Ya está, supéralo, no todas las parejas se unen para traer vástagos al mundo. No es ni fin ni parte. No te completa, ni te realiza, así que no presiones.

¿Y si tenemos problemas para concebir?

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En todo el mundo hay millones de personas que tienen problemas de fertilidad. Cuando esta condición se da en personas que quieren tener hijos, se convierte en un verdadero trauma. Experimentar problemas con la concepción es una barrera que frustra y hunde a millones de parejas que, aunque sí que desean ese bebé por el que tanto preguntas, no pueden tenerlo.

¿Puedes imaginar qué doloroso debe ser estar respondiendo a tu intromisión?

Nadie quiere tener que explicar que lo planearon hace tiempo, que lo intentaron y que todavía siguen luchando. Puede incluso que no puedan ya luchar, y que estén pasando un infierno para conseguir aceptar que no podrán tener hijos. Tus preguntas del siglo pasado solo empeoran la situación.

Si hemos perdido un hijo

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Nadie conoce realmente la intimidad de otro. Y menos aún aquellos que necesitan preguntar cosas como estas. La vida privada de todo ser humano es eso, privada. Hacer una pregunta de estas características puede suponer abrir una puerta al dolor. ¿Nunca has pensado que tus preguntas sobre reproducción ajena puedan estar haciendo daño? No es tan imposible haber tenido una pérdida que sea profundamente traumática y dolorosa.

Casos de abortos espontáneos y muertes de recién nacidos o neonatos son más comunes de lo que imaginamos; se estima que entre el 15% y el 20% de los embarazos terminan en un aborto espontáneo. Para una pareja, este es un tema punzante que no van a sacar a la primera pregunta inoportuna. Es una agonía.

No es posible imaginar el dolor de haber perdido un hijo. Pero no va a ser nada agradable que te pregunten tan a la ligera por temas de reproducción, bebés y nacimientos.

O si nuestra relación no es la más adecuada para un bebé

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En temas de dos nadie sabe nada. La realidad que vive una pareja es suya y de nadie más. Por eso lo que sucede de cara a los demás no nos da ningún derecho a preguntar por algo que sucede de puertas para adentro. En esta línea, preguntar por un bebé es meterse de lleno en un campo al que no hemos sido invitados.

Imagina por un segundo que a la pareja que estás preguntando tiene problemas. Se pasa el día discutiendo, no tienen buena convivencia o está yendo a un consejero matrimonial. De nuevo, insistir sobre el hecho de tener o no un hijo está fuera de lugar.

Incluso puede que tu pregunta sea un catalizador de cosas que desconoces. Entonces, ¿por qué preguntas? ¿qué ganamos con esa pregunta, o mejor todavía, con esa respuesta?

Ha llegado el momento de parar de preguntar estupideces.

Fuente: La Voz del Muro, Wikepedia, Metro, 

 

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