Es bien sabido que el agua es incolora, es decir, que no tiene color. El tono azul del océano no es más que el reflejo del cielo. Y, sin embargo, cuando lavamos la ropa, ésta aparenta estar más oscura en estado mojado. Igual pasa con la arena en la playa. Cuando baja la marea, la arena mojada que queda atrás se vuelve más oscura que la arena seca más arriba. ¿A qué se debe?

Encontramos la respuesta en la física. Para entender la respuesta, hay que definir el concepto del rayo de la luz. La luz blanca está compuesta por todos los colores como el arco iris. Cuando vemos un objeto de un color determinado, es porque la luz refleja ese color sobre el objeto a cierta distancia y en un ángulo concreto, mientras los demás colores son absorbidos.

En la Óptica, rama de la física que estudia todo aquello que se ve incluyendo la luz, existe el principio llamado Fermat y explica que el rayo de la luz es una onda. La distancia, la fuerza de la luz, su velocidad, así como el ángulo juegan un papel importante en cómo percibimos los colores de los diversos objetos. Este principio recibe la denominación de “índice de refracción”. Igualmente, los objetos brillan más cuando reciben más cantidad de luz y a la inversa.

La ropa está hecha de fibra, un entramado de fibras. Al entrar en contacto con el agua, esta entra en los espacios que hay entre la fibra entramada llenando los huecos libres. El agua incide sobre los rayos de luz que entran en contacto con la ropa e inhibe las ondas quitándole así luminosidad. Este efecto deja vernos la ropa o la arena más oscura. En otras palabras, el agua en contacto con la fibra, le quita el brillo al color. 

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Fuentes consultadas:
http://www.sabercurioso.es/2007/08/07/por-que-ropa-mojada-oscurece/
http://definicion.de/refraccion/