No es extraño ver como nuestros personajes preferidos del cine y la televisión acuden a realizar la colada en una lavandería de barrio o un cuarto de lavada comunitario en su mismo edificio. Una costumbre que en Europa y otros lugares del mundo nos resulta francamente extraña, pero que los americanos han interiorizado culturalmente. 

Poco importa que el abaratamiento de la tecnología y la importación permitan encontrar este electrodoméstico a buen precio, simplemente prefieren no instalarlo en su domicilio. ¿Por qué?

La gran depresión

La adopción doméstica de la lavadora marchaba viento en popa hasta que la gran depresión golpeó Estados Unidos y la gente decidió prescindir de lo que consideraban un auténtico lujo. 

La laboriosa tarea de lavar la ropa a mano continuó, mientras que las lavanderías profesionales quedaron reservadas solo a las clases más pudientes. 

Paquete listo para entregar proveniente del servicio de lavandería Palace – 1924 / vmirechudes.com

Hasta 1934, cuando un joven empresario decidió abrir la primera lavandería en autoservicio del país, en Fort Woth, Texas.

El negocio tenía solo 4 lavadoras eléctricas, pero se hizo muy popular. La demanda fue tan alta que el dueño recuperó la inversión en tiempo récord. 

De esta forma las lavadoras automáticas comenzaron a proliferar en todo el país, primero gestionadas por un dependiente y luego accionadas por monedas. 

Debido al mínimo coste en personal y la larga vida de estos electrodomésticos, se logró ofrecer un precio muy competitivo por lavado y un horario de apertura muy amplio, incluso 24 horas

Servicio de lavandería en Nueva York, 1948 / vmirechudes.com 

Poco a poco las lavanderías se transformaron en un centro local, en que realizar la colada en compañía de otras vecinas y amistades. 

Los usuarios también percibían que este negocio les suponía un gran ahorro, no solo en el consumo e agua y electricidad, sino también en la compra y mantenimiento del electrodoméstico. 

Otros factores culturales han permitido que el negocio de las lavanderías automáticas continúe a día de hoy. El primero y fundamental es el mercado inmobiliario

Con el precio por metro cuadrado por las nubes, reservar un espacio para la lavadora y la secadora en un mini apartamento resulta contraproducente, por no mencionar que la mayoría de los caseros establecen esta restricción por contrato, pues piensan que una avería o fuga de agua podría dañar gravemente la propiedad. 

Solo las familias más acomodadas y con espacio suficiente disfrutan de un cuarto de lavada en casa, pero incluso ellos prefieren acudir a una lavandería automática para limpiar prendas grandes como cortinas y edredones.

Lavanderías automáticas del futuro 

Lavandería con zona infantil / thedistance.com

En los últimos tiempos las lavanderías en autoservicio se han vuelto a modernizar, ofreciendo nuevos servicios a los clientes. Wifi, máquinas de refrescos y café, asientos cómodos, zona de lectura, zona infantil, televisores con videoclub a la carta y hasta Netflix. Y no es de extrañar, según datos de 2011, en EE.UU existen unas 35.000 lavanderías públicas con unos ingresos de 5 mil millones de dólares al año. Una cantidad nada despreciable. 

Publicado en Hogar
Fuentes consultadas:
https://vmirechudes.com/a-vy-znaete-pochemu-v-amerike-lyudi-stirayut-ne-doma-a-v-prachechnyx/
https://thedistance.com/worlds-largest-laundromat/