Las tierras eran baldías y muchas manchas grises de varios tonos parchaban el cielo desde muchos años atrás, honestamente esa tierra no había visto un rayo de luz que no saliera del fuego desde hace mucho, estaba casi borrado de su memoria cuando los amantes se encontraron, era una tierra bastante fría y totalmente cegada de moral, se trataban de no afectar entre sí, pero no reconocían cuando terminaba la dignidad de los otros.

Pese a todo esto una pequeña villa sobrevivió con el paso del tiempo, los pueblos vecinos la habían dejado completamente sola, en todo el valle y todos sospechaban que pronto esa pequeña comunidad podía desaparecer, es increíble como en un ambiente tan frívolo no solo el fuego dio calor, pues un amor surgió y nadie sabía cómo, poco a poco los parches grises se volvieron blancos y el día en que las campanas volvían a sonar fue porque un beso se antepuso a ellas, el sol salió y los viejos del pueblo hablaban de la última vez que este se asomó, los enamorados pusieron su casa en una colina, en la cima teniendo al sur el rebaño, el pueblo al este, el bosque al norte y la vida por delante.

El amor estaba pensando dar un fruto en el vientre de ella, hace mucho que esas tierras no veían un alma tan inocente, pero la sombra tenía celos de ellos y no quería dejar que eso pasase, ahorra los amantes tenían como aliados al día pero la noche era la madre de la sombra y cuando esta se impuso en aquellas tierras la sombra se atrevió a salir dispuesta a hacer daño ella era hija de un sastre y ya que conocía el oficio le cosía las camisas rotas a su marido, quería terminar pronto pues el ya vendría y la cena aún no estaba lista, sin embargo detrás de ella dos manos se acercaban y ella no noto cuando el fuego se hizo más pequeño, la sombra no quiso esperar y sin importarle ser vista la tomo por la cintura, le tapó la boca y salió corriendo con ella hacia el bosque sin importar que dejara la puerta abierta, el marido al entrar encontró su camisa en el suelo al igual que la silla, una puerta abierta y una tristeza que le rompía el corazón.

Él era hijo de un carnicero, pero era un alma tan noble que le costaba cortar una flor, por lo que la decisión fue dura y casi se quebró a sí mismo, esa puerta la cruzo su esposa, por el panorama creía fue encontrar de su voluntad así que fue por ella sin importar nada, el cuervo le vio salir y se enfureció, para quien no lo sepa el cuervo era capaz de amar y encontró a alguien que le quería y correspondía, su sombra amada solo quería aquello que ellos no podían tener pero si ese hombre encontraba a su mujer, todo habría sido en vano.

Cuando aquel chico cruzaba el bosque, encontró un hueco en un árbol que le habló:

-¿Qué buscas? –Pregunto el cuervo desde el árbol.

-A mi amada, tal vez seré yo, no lo sé pero tengo la idea de que ha sido raptada.

-¿Y si mejor te regresas a casa? Vi una mujer huir hace unas horas, iba de la mano de otro hombre.

-Pues no será mi esposa entonces.

-¿Cómo estas tan seguro?

-Porque ella es muy frágil y sincera, si hubiese alguien más me lo habría dicho, y si la toman de la mano se puede lastimar, por eso siempre rodeaba mi brazo con el suyo. –Exclamo el amante.

-Pues si tu camino quieres seguir debes pasar por ese sendero cubierto de troncos torcidos, pero antes debo decirte que si lo cruzas completo la pobreza te seguirá siempre, si no lo haces posiblemente encuentres riquezas en el camino,

-¡Seguiré! –exclamo decidido.

Empezó el sendero de los árboles torcidos, y el cuervo al ver esto salió rápidamente de su hueco en el árbol y sobrevoló al joven amante, para hacer más difícil su recorrido empezó a arrojar piedras sobre él, eran de un tamaño considerable y a algunas le rasgaban la ropa, se sentía lleno de moretes llegado a la mitad del camino, pero este siguió, así como el cuervo, cuando ya veía la luz al final del bosque este cayó al suelo por las piedras, se detuvo un rato y luego una callo frente a sus narices, no eran piedras… ¡eran diamantes! Volteo hacia atrás y observo un sendero lleno de diamantes, podía regresar y recogerlos, ser rico para siempre, pero eso no lo llenaba, se levantó y vio unas plumas de cuervo caer junto con los diamantes, molesto tomo unos tres del suelo y cuando este intentaba lanzarle algo el con rapidez le devolvía sus riquezas, después de espantarlo corrió hasta salir del bosque.

Ahí encontró un campo con un cielo parchado de gris, de nuevo el frio se apoderaba de las tierras pero este campo tenía una pequeña verja en el medio en ella se posó el cuervo.

-¿Qué quieres? –pregunto lleno de irá.

El cuervo entonces aulló, y muchos aullidos respondieron, el entendía que pasaba, tomo una vieja rama que estaba cerca de sus pies y luego corrió, salto la verja y seguía corriendo muy pronto una jauría de lobos se ponía dispuesta a atacarlo, ellos saboreaban sus talones y el cuervo ansiaba ver pronto el espectáculo. Sin embargo aquel muchacho sensible quedo atrás pues tropezó y al verse cara a cara con la muerte tomo la rama predispuesto a soltar un golpe con ella cerro sus ojos, abrazo la suerte y con toda la fuerza que heredo de sus antepasados destrabo la quijada del primer lobo, el segundo fue lastimado en la cabeza y luego empezaron a atacar con mayor agilidad, pero la adrenalina subió y el logro parar casi a todos, pocos le habían logrado morder pero no lo dejarían en paz así que dejo que uno mordiese su brazo izquierdo, y con el otro soltó un golpe sobre el lobo que salió volando junto con su brazo. Atraídos por la carne todos corrieron tras él y el en dirección contraria se precipito para que no volvieran.

Llego hasta una parte del valle en el que la vida se hacía escasa, se sentó en el suelo con la noche encima de él y delante apareció el cuervo.

-¿Por qué? ¿Por qué lo haces?

-Yo solo protejo a quien amo, así como tú.

-No te comprendo.

-Las voces en este valle piensan que el amor se fue hace tiempo –dijo el cuervo –Pero la realidad es diferente, dos seres se aman mucho desde hace tanto tiempo que cubrieron la región con el tono de su amor, la sombra es bella, en la sombra se ocultan maravillas, la sensación de tranquilidad cuando estoy solo pero también el saber que en las sombras hay alguien que te puede acompañar, es imposible de describir. Por ello me cubrí las plumas con ella, para hacerle sentir lo mismo, nos amamos mucho, pero aparecieron ustedes…

-No les hicimos nada…

-Sentir envidia si, a la Sombra no le gusto que su amor creara algo que se viera más hermoso, tampoco le gusto saber que podrían engendrar un fruto de su amor sabiendo que nosotros jamás lo haríamos, pues nos correspondemos, pero es un amor que no debía suceder –explico.

El joven se levantó y tomo la rama, la sujeto de una punta afilada que esta tenía y derribo al ave de un golpe, luego con el extremo que sujetaba abrió su pecho y saco su corazón, escribió en la tierra del suelo “VEN A MI SI QUIERES RECUPERAR EL CORAZÓN DE TU AMADO”. Y corrió.

Corrió hasta que salió el sol y hasta que se pusiera de nuevo, continuo corriendo hasta llegar a su casa, pero sentía que necesitaba algo más, así que corrió bajando la colina al pueblo y llego a la carnicería de su padre, derribo la puerta y tomo un cuchillo, el más grande que encontró, la noche se posaba de nuevo y la sombra se puso detrás, él la sintió y musitó:

-Te rescatare.

Se dio la vuelta y a la sombra no le importo ser vista, sus brazos se extendían hacia él, quien sin un brazo y herido, seguía dispuesto a recuperar la luz del valle, la luz fruto de su amor.

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