¿Nos encontramos ante una nueva forma de maltrato?

De nuevo, se produce la histórica dicotomía del uso malévolo de la tecnología. Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha ido progresando gracias al uso de las tecnologías. Tecnologías de cada tiempo, desde el fuego, la rueda, la escritura, la energía nuclear… Las Nuevas Tecnologías como la fotografía y el vídeo digital o Internet se han convertido en la mejor forma de guardar nuestros recuerdos, y como todo, se usa para mejorar nuestra vida pero también para hacer daño.

¿Qué ocurre cuando esos recuerdos aparecen en la red sin consentimiento de una de las partes? 

El “sexting” o envío de contenidos eróticos y/o pornográficos propios por medio de teléfonos móviles está favoreciendo este tipo de actuaciones. Sin entrar en si es o no delito y si debe ser o no castigado por la ley, independiente de que pensemos que así deba ser, el verdadero daño es el moral o psicológico que se inflige al objetivo de estos hechos. El título, una nueva forma de maltrato, hacemos referencia al hecho de que más del 90% de las víctimas son mujeres, principalmente adolescentes, que en un determinado momento han decidido compartir fotografías íntimas con amigos, novios o incluso guardar, para ellas mismas, fotografías que podrían ser utilizadas para este tipo de actos.

Cada vez más, la pornografía vengativa es usada por exnovios, exnovias, ex o simplemente amigos para humillar y, en el caso de los hackers, incluso para solicitar el pago de algún tipo de rescate para que esa información, habitualmente desnudos y/o escenas eróticas o pornográficas, aparezcan en la red y puedan ser vistas por nuestros familiares, vecinos o amigos.

Es cierto que al compartir perdemos el control de esa información y ya no somos capaces de parar hacia dónde va dirigida o en que webs o redes sociales acabará apareciendo. Podríamos pensar que la autocensura es lo más indicado en estos casos, pero ni aun así estaríamos seguros, ya que las falsificaciones (fakes) abundan también en la red y en cualquier momento alguien puede usar fotografías denigrantes para, mediante programas de retoque fotográfico o de vídeo, hacernos aparecer en escena en las que no hemos estado.

Hace 4 años, el caso de la periodista danesa Enma Holten sufrió este tipo de publicaciones, no consentidas, y aún hoy intenta salir del acoso que recibe por mail y redes sociales. Ella ha decidido actuar contra este ataque, pero el daño ya está hecho. (¡ ATENCIÓN! El vídeo contiene desnudos, aunque no explícitos).

Hace varios años, en mi misma localidad, alguien aprovechó una fotografía pornográfica para hacer aparecer en ellas a personas públicas que nada tenían que ver con aquella fotografía, la policía intervino inmediatamente aunque jamás se supo si se llegó a encontrar al o a los culpables.

Por ello el tema de la pornografía vengativa o el pirateo de nuestros sistemas para obtener información personal es un tema tan relevante y que tiene tan en jaque y constante formación a los cuerpos de seguridad del estado. Hoy la ciencia forense informática y las brigadas de delitos telemáticos de la Guardia Civil y la Policía Nacional están infinitamente más preparadas para perseguir este tipo de delitos, delito que se produce cuando no existe consentimiento explícito por parte de las personas que aparecen en este tipo de publicaciones.

Publicado en Tecnología y videojuegos
Fuentes consultadas:
http://www.chipionanntt.es