Siempre te va a pillar por sorpresa, nos ha pasado a todos los padres y madres a lo largo de la historia. Las primeras palabras del bebé llegan sin avisar en torno al primer año de vida ¿estás preparada?

Por supuesto, no hay una fecha fija para todos los niños del mundo. Suele ser en torno al primer año pero hay niños que las pronuncian antes y otros que tardan un poco más, todo está dentro de la normalidad.

No, no hay una fecha que marque cuando los bebés deben empezar a hablar, pero sí hay periodos que los especialistas describen como los más frecuentes, en los que el carácter y la estimulación del niño son los principales detonantes para que empiece a articular palabras.

Según los especialistas hay un límite en torno a los 16 meses para que el bebé inicie el proceso de comunicarse mediante sonidos, en torno a los 20 meses pronunciará con su “media lengua” alguna palabra y sobre los 24 meses empezará a formar frases de dos palabras.

Lo que no debemos olvidar es que cada bebé tiene su propio ritmo y ni podemos ni debemos forzarle aunque nos muramos de ganas por oírle llamarnos papá o mamá. Tampoco debemos hacerlo pero ¿quién no ha comparado alguna vez a su bebé con el bebé de un amigo? Lo que deberíamos observar es si existieran o no posibles dificultades ante las que actuar.

 

Los bebés se comunican

Además, lo hacen de manera inmediata. Expresan lo que les gusta y lo que no les gusta a través de sus conductas, de su cuerpo, de esos primeros ruidos y por supuesto, a través del llanto.

Los primeros “ruidos” y gritos llegan mucho antes que las primeras palabras, que los primeros balbuceos. Lo que sí es cierto es que la capacidad que tenemos los padres y madres de traducir estos ruidos es más que aceptable, solemos acertar mucho con nuestras traducciones iniciales.

Las primeras palabras, las más comunes ya sabéis cuales suelen ser: mamá, papá, agua, yaya,… aunque la pronunciación digamos que suele ser “muy libre” al principio.

 

¿Se puede estimular al bebé?

Sí, podemos emplear frases cortas que sean comprensibles para él siempre apoyándolas con gestos para que entienda mejor lo que decimos.

Podemos mostrar alegría cuando él se expresa verbalmente para que siga haciéndolo, es como un “entrenamiento” con el que el bebé disfruta y aprende a hacerlo mejor cada vez.

Cantar es una idea muy positiva durante el proceso de aprendizaje, la música les tranquiliza, les entretiene y les distrae. Según van ampliando su lenguaje para hacerse entender, el hecho de cantar les ayuda a desarrollar su inteligencia.

Las rimas de las canciones llaman mucho su atención y la repetición de las estrofas, si además las canciones van acompañadas de gestos y movimientos rítmicos, hacen que se concentren más sobre lo que están escuchando.

El niño que canta y al que le cantan, según lo expertos, empezará a hablar más rápido.

Cantar les ayuda a reforzar su incipiente memoria, tararear, cantar, aplaudir, bailar, zapatear y tocar instrumentos (sí, aunque sea para golpearlos nada más) es una forma de expresarse, una manera de descubrir el mundo que les rodea, una forma de desarrollar su creatividad y sobre todo un momento de disfrute y un estímulo muy positivo.

Según los expertos, seguir el ritmo de una canción dando palmas o cantar rimas en un orden determinado, les ayuda a familiarizarse con conceptos matemáticos que además les va a estimular a desarrollar su propia lógica.


Sobre todo los niños son prácticos ante todo y se van a hacer entender de cualquier forma que les requiera poco esfuerzo, nosotros como adultos podemos acomodarnos a esos métodos que les resultan fáciles o ir poco a poco “obligándoles” a que vayan avanzando con nuestra ayuda en el terreno de la comunicación oral.


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