Parece que la Psicología se centra sólo en ayudar a resolver problemas o hechos negativos, pero también potencia las fortalezas de cada uno. Esto lo encuadramos dentro de la Psicología Positiva, puesto que nos centramos en lo bueno que una persona tiene y queremos que se vea resaltado, trabajando en la búsqueda de soluciones.

Dentro de la Psicología Positiva encontramos el concepto de Resiliencia que es la capacidad del ser humano para afrontar experiencias traumáticas, difíciles, estresantes y además obtener un beneficio de las mismas. Las personas resilientes, a pesar de las dificultades de la vida e incluso en circunstancias extremas, muestran gran entereza psicológica. Consiguen ante situaciones tan difíciles salir adelante y aprender. Saben cuáles son sus debilidades pero también sus puntos fuertes, y tienen la capacidad de potenciarlas y además reestructurar sus valores después de estas vivencias.

Os enseñamos seis formas de potenciar vuestra resiliencia:

Autoconocimiento. Esforzarnos por saber cuáles son nuestras debilidades y nuestras fortalezas, para así marcarnos objetivos realistas y no llegar a frustrarnos.

Confiar en nosotros mismos. Al conocer nuestras fortalezas, apostamos por nosotros mismos. Aumenta nuestra autoestima.

Ver en los hechos traumáticos una oportunidad para el cambio. Debemos saber que no son eternos y por tanto no siempre vamos a sufrir por estos motivos. Nos deben servir para un aprendizaje real. Al final conseguimos ser flexibles ante los cambios y crisis.

Ser tenaces ante nuestros propósitos. Que seamos flexibles y conozcamos nuestras limitaciones y fortalezas no significa que no luchemos o renunciemos a nuestras metas; es justo al contrario ya que nos permite luchar con nuestras mejores armas.

Saber pedir ayuda. Apoyarnos en la gente, ser conscientes de cuando necesitamos que nos “echen una mano”.

Visualiza lo positivo de tu rutina, las pequeñas cosas que has logrado en el día de hoy, lo que has compartido, lo que te ha ayudado, lo que te ha hecho sonreír y todo lo que has experimentado. Los niños son muy resilientes: se quedan con las cosas buenas que les suceden.

En el concepto de felicidad no está escrito que no podamos tener problemas o experimentar situaciones adversas y negativas, sino saber disfrutar de las cosas buenas que nos ofrece la vida y ser capaz de, a pesar de las circunstancias negativas, encontrar algo bueno o salir fortalecido de ellas.

Publicado en Salud