Quizá para varios de nosotros, solo el hecho de pensar en ponernos a conducir nos “ponga los pelos de punta”. La Amaxofobia o miedo excesivo a conducir un vehículo no es solo de “unos pocos”. Os explicamos a continuación en qué consiste este tipo de fobia y cómo tratarla.

¿Quiénes sufren este miedo?. Puede ocurrirle a conductores noveles, que no conducen después de sacarse la licencia o a conductores experimentados, lo cuales llevan años conduciendo sin problemas, pero que en un momento determinado comienzan a sufrir este miedo incapacitante.

¿Cómo se inicia?. Suele iniciarse en autopistas, carreteras, normalmente con una crisis de pánico. Se mezclan diferentes emociones. El sentimiento de inferioridad (pensamos: “¿Por qué ellos pueden conducir y yo no”?), unido a los pensamientos catastrofistas y distorsionados de lo que pudo pasar durante esa crisis sufrida (“podría haber provocado un accidente muy grave”, “podría haber muerto”, “hubiese matado a alguien, soy un inútil e irresponsable”), puede llevarnos a padecer esta fobia. Ansiedad.

Frecuentemente es un tipo de fobia que se da más en mujeres, normalmente entre 30-35 años. En hombres tiene menor incidencia y la edad está comprendida entre 35 y 40 años o más de 60.

Normalmente se inicia después de sufrir o presenciar un accidente (estrés postraumático). El perfil tipo de las personas que podemos sufrir Amaxofobia, suele ser en población con problemas psicológicos de ansiedad, estrés, baja autoestima, gran nivel de exigencia, perfeccionistas y baja tolerancia a la frustración.

¿Cómo podemos ayudar?, ¿qué tipo de tratamiento es el más idóneo?

  • La terapia cognitivo conductual, como en la mayoría de las fobias, ayuda a superar la Amaxofobia, por medio de la reestructuración cognitiva de esos pensamientos catastrofistas  y modificación de creencias erróneas. 
  • la exposición en vivo a la conducción, nos lleva a aumentar nuestra autoestima y sentirnos más seguros “al volante”.
  • las dos técnicas psicológicas nos llevan a autocontrolar y autogestionar nuestras emociones, además de probar (prueba de realidad) que podemos hacerlo, que podemos conducir, igual que cualquier otra persona. No somos menos que nadie. No todo el mundo hace todo bien. Quizá podríamos ser menos autoritarios, exigentes con nosotros mismos y darnos una oportunidad.

Existen fobias muy incapacitantes y la mayoría nos llevan a infravalorarnos y en consecuencia a tener una baja autoestima. 

Publicado en Salud