pompas de chicle

El chicle o goma de mascar es una de las golosinas más famosas de todo el mundo. Aunque en las antiguas culturas precolombinas ya se utilizaban productos similares, no fue hasta 1848 cuando salió a la venta el primer chicle.

Desde entonces, este producto se ha comercializado en infinidad de formas y sabores. Su popularidad a dado lugar a todo tipo de leyendas urbanas y las más destacadas son las referentes a su permanencia en el organismo al ser ingerido.

La más famosa tal vez sea la que dice que si te tragas un chicle, se te quedará pegado a las paredes del estómago y permanecerá allí durante 7 años, año arriba, año abajo. Ni que decir tiene que esta afirmación es tan falsa como antigua.

mas chicles rosas

Nuestro cuerpo está más preparado de lo que nos pensamos para eliminar objetos que traguemos por accidente. La digestión es un proceso muy fuerte en el que se dan lugar ácidos extremadamente corrosivos y enzimas que se encargan de transformar todo lo que comamos en nutrientes básicos.

Todos estos nutrientes van viajando por el sistema digestivo que se encargará de aprovechar la mayor parte de ellos. Toda materia que no pueda ser utilizada será, literalmente, expulsada de nuestro cuerpo.

La goma de mascar entra dentro de esta materia inútil para nuestro organismo. Los chicles están formados en su mayor parte por goma. Las encimas y los ácidos gástricos no pueden descomponer esa goma, por lo que no pueden aprovechar nada de ella. De aquí es de donde viene el mito de que permanece en nuestro cuerpo 7 años, hasta que es totalmente deshecha por los ácidos.

chicles de colores

Después de un par de días viajando por nuestros intestinos, el chicle acabará haciendo un viaje de no retorno hacía el W.C. más cercano, y ya no tendremos que preocuparnos más por ella.

Los chicles no están pensados para ser tragados, pero eso no quiere decir que los fabricantes no hayan valorado esa eventualidad. Por lo tanto, podemos afirmar con rotundidad que, si nos tragamos una de estas golosinas, no permanecerá en nuestro cuerpo más de un par de días.

Fuente: Gizmodo, Reactions, Artículo por La Voz del Muro

Publicado en Ciencia