Eso fue lo que nos sucedió a mi esposo y a mi hace mucho tiempo, bueno, exactamente hace 1 año, 5 meses y 28 días. Regresábamos del trabajo como de costumbre, una bella tarde soleada, el cielo azul, viento fresco de verano, todo era perfecto para que apareciera ”Nina” (como la llamamos).

Llegué primero a la casa, vivimos en un edifico y por obligación entramos desde el estacionamiento, no vi nada, ni escuché un miau ¡Nada! Pero mi esposo que llegó luego, si se encontró a una linda gatita, de manchas rubias y blancas, nariz respingada, ojos amarillos y muy coqueta la astuta. Me llamó, bajé corriendo a ver que sucedía, era nada más y nada menos que una ”gata callejera” muy vivaz, al comienzo pensábamos que estaba llena de lombrices porque su barriga estaba bien rellenita, pero al rato nos dimos cuenta que no era lo que creíamos, la gata estaba embarazada.

Como es de imaginarse, de una vez subí al apartamento, busqué una lata de tuna y le dimos de comer, preocupados por su estado de embarazo, además ella estaba muy sucia, flaca y con muy poco pelaje en algunas de sus partecitas del cuerpo.

La verdad, les confieso que no era muy amante de los gatos hasta ese día, pero ver el rostro agradecido de ese animal cuando le dimos comida y ver que cuando decidimos no dejarla en el estacionamiento de nuestro coche e invitarla a subir a nuestro apartamento, ella subió esas escaleras corriendo a pesar de su estado avanzado de embarazo. Pensamos en llevarla alguna asociación al día siguiente, buscarle un hogar, etc… pero esa misma noche decimos quedarnos con Nina, ir por comida especial para gatos y su respectiva cajita de arena.

Los días pasaron, y en una madrugada de febrero, Nina tuvo a cuatro hermosos gatitos, los llamamos: Nino, Birichino, Vodka y Kahlúa (dos machos y dos hembras). Mi esposo al tener más experiencias con gatos, porque yo en mi vida había tenido gatitos tan pequeños en casa, me ayudó mucho a entender sus movimentos. Nina seguía comportándose muy amable, los gatitos creciendo y yo admirándolos todos los días, sus etapas de crecimiento y sus maneras de comportarse. Todos con sus ”gatonalidades” bien marcadas.

El día de la esterilización llegó, pero tuvimos un pequeño detalle que no tomamos en cuenta al llevarlos a ese proceso… no tuvimos cuidado en elegir un lugar donde no agarraran tantos olores de otros animales y cuando pasó el efecto de la anestesia, Nina enloqueció porque no reconocía el olor de sus gatitos y tampoco reconocía donde estaba. Intentó atacar a Nino, pero yo me interpuse para que no lo hiciera, mi esposo al ver lo que sucedía, vino a ayudarme a espantarla y meterla en un cuarto para que no atacara a nadie más, pero de veras que un gato enfurecido puede hasta matar a una persona, porque Nina nos atacó fuertemente, hasta se aferró al cuello de mi esposo y nos aruñó más de quince veces. Suponemos que talvez ella ese día no reconoció el olor de sus gatitos, no reaccionó bien a la anestesia, etc… Muchas dudas nos llegaron a la mente, pero luego de ese día. Nina jamás ha vuelto a atacarnos y ha sido la misma gata de buen humor que todos los días nos da los ”buenos días” con sus característico Wrrñee! (Más o menos así se escucha)

Pasó el tiempo, los gatitos cumplieron tres meses, ya tocaba dejarlos en adopción, que momento tan difícil, la casa quedaría sin esa magia de unas cuato vidas curiosas que apenas están comenzando a crecer. Tomamos la decisión de quedarnos con Nina porque es una gata adulta y es más difícil que sea adoptada, también nos quedamos con una de sus hijas: Kahlúa.

Los demás gatitos se quedaron con familiares y amigos cercanos a la famila. Vodka con el hermano de mi esposo, Nino y Birichino se fueron con unos vecinos cercanos.

Al final, no cuento esa historia como para merecerme un premio o reconocimiento, lo hago porque al incio estaba llena de prejuicios sobre los gatos, hasta con la tan afamada toxoplasmosis, ya que si tu gato está bien cuidado, no debería padecerla. Aprendí que son animales que ha pesar de estar rodeados de tantos mitos, vivir con ellos logran que uno como persona descubra que son tan sentimentales como lo puede ser cualquier animal que está agradecido por tu ayuda. Juntos podemos poner nuestro granito de arena día a día y hacer buenas acciones que tengan un resultado tan positivo que te llene de orgullo.

¿Qué hubiera pasado si no tomábamos la decisión de ayudar a Nina? Quien sabe y todos sus gatos, incluido ella, estuvieran muertos o enfermos gravemente, y no tuviéramos quien nos diera los buenos días en casa, quien nos recibiera después de un difícil día de trabajo o quien nos buscara para que la saquemos al balcón a disfrutar de un atardecer, porque aunque parezca mentira, esa es su hora favorita!

Piénsalo, la felicidad la puedes encontrar de diversas maneras…

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