Las “cámaras superlentas” son capaces de grabar una escena y reproducirla de una manera a la que el ojo humano, de manera natural, no es capaz de percibir. Nuestro cerebro está preparado para captar la luz a una velocidad determinada, por eso las cosas que suceden tan rápido pasan desapercibidas para nosotros. Muchas veces se confunde esto con los “frames” por segundo que podemos ver.

El ejemplo lo tenemos con las moscas, que tienen una percepción del tiempo distinto, y para que nos hagamos una idea, si el hombre necesita que una animación tenga al menos 24 fps -frames por segundo- para captar sensación de movimiento, una mosca necesitaría 200. Es decir, si una mosca nos acompañara al cine para ver una película saldría diciendo “que presentación de diapositivas más aburrida acabo de ver”.

Las cámaras de las que hablamos al principio nos permiten ponernos en la piel de una mosca, grabando una escena capturándola a una velocidad que va desde los 5.000 fps, y reproduciéndola durante más tiempo que su duración original. Así podemos percibir más detalles que si lo hiciéramos mirándolo directamente.

En el siguiente ejemplo graban una naranja explotando con un petardo a nada menos que 62.000 fps. A esa velocidad parece una bomba nuclear…

Original: SlowMoLab

Publicado en Ciencia