Los tiburones blancos pueden llegar a medir hasta 5 metros y se encuentran prácticamente en todos los océanos. Su potente mandíbula es capaz de cerrarse con una fuerza de 25 toneladas, ejerciendo un golpe tan potente que se desencaja de la cabeza del tiburón cuando la abre. Capaces de detectar a sus presas a kilómetros gracias a un sofisticado sistema de detección de ondas eléctricas producidas por los latidos del corazón de sus potenciales víctimas, puede nadar hacia ellas a una velocidad de 40Km/h.

Vistas las características de este monstruo ¿qué animal marino sería capaz de comérselo?. Cuando el científico David Riggs leyó los datos de la etiqueta de localización con la que habían marcado al tiburón anteriormente, él y su equipo quedaron sorprendidos.

Original: Smithsonian Channel

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