Viven al ras del suelo tras un pedazo de cartón que narra la historia de su mala fortuna, la crónica de una vida de promesas que pudo haber sido y no fue.

Las personas sin hogar que piden limosna o aquellas que trabajan en la calle, como el entrañable vendedor de libros de Madrid, son seres humanos reales en grave riesgo de exclusión que no van desaparecer por el simple hecho de ser ignorados.

Muchos piensan que son culpables de su propia situación, que ellos fueron los que eligieron vivir así, incluso que son felices en su situación, pero lo cierto es que detrás de cada uno se esconde una historia de desesperación que les ha empujado a vivir en la calle y tener que mendigar.

Recibir limosna no es nada fácil, es un gesto que duele en el orgullo a la vez que alivia el sufrimiento, y si no mira lo que ocurre cuando un sin techo entrega dinero a los viandantes.

Original: WHAT IF THE HOMELESS GAVE YOU MONEY?

Publicado en Miscelánea