A lo largo de nuestra vida cambiamos de estilo cientos de veces: corte y color de pelo, forma de vestir, etc. Los que nos conocen desde hace tiempo opinan sobre nuestros cambios, nos dicen si nos favorecen o si por el contrario ha sido una mala elección. Pero ¿qué ocurre cuando sorprendemos a un niño pequeño con un cambio tan radical (para ellos, claro) como afeitarse una poblada barba?

El padre de la pequeña protagonista de este video quiso grabar la reacción de su pequeña ante tal cambio, aunque nunca debió esperarse que fuera de esa manera. Confiamos en que se le pasara el disgusto y que poco a poco volviera a reconocer a su padre como tal, y no como “ese señor extraño, con la voz de mi padre, que se parece a mi padre pero no es mi padre”

Original: Jennifer Bailey

Publicado en Miscelánea