Nacimos rodeados de tecnología, pero comparada con la de ahora, era mucho más rudimentaria. Lo único que conocíamos sin cable eran las radios, y lo más parecido a un ordenador estaba fuera del alcance de la mayoría de las personas. A esto le siguió la miniaturización, todo iba haciéndose cada vez más pequeño y asequible. Y fue entonces cuando muchas familias pudieron permitirse el teléfono.

Primero nos ponían en contacto con una operadora (aunque eso yo no lo viví), luego llamábamos nosotros mismos a la persona con la que queríamos hablar desplazando los dedos a través de una rueda numerada a ritmo de “cla cla cla cla”. Hoy podemos hablar con nuestros amigos diciendo “llama a Carlos”.

La tecnología avanza rápido, tan rápido que cuando a estos niños les piden que usen un teléfono de disco reaccionan así:

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Publicado en Miscelánea