No dejamos de ver vídeos en los que los seres humanos son capaces de crear vínculos inimaginables con ciertos animales que, en cierto modo, no suelen convivir con nosotros. Precisamente, la historia que veréis en las siguientes imágenes habla sobre uno de estos vínculos, el cual parece haberse ido reforzando con los años.

En 2011, Joel Perez Da Souza, un albañil jubilado que vive en una zona costera de Río de Janeiro -Brasil-, encontró a Jingjing, un pingüino de Magallanes que llegó a la orilla de la playa cubierto de fuel. Los cuidados y el cariño proporcionados por el anciano, han echo que este pequeño siempre regrese a su casa, después de su migración anual.

Joel asegura que convive con Jingjing unos 8 meses al año, procurándole alimento y un sitio donde descansar durante todo ese tiempo. Después, cuando el animal considera oportuno, se introduce en el mar y desaparece durante días, semanas o incluso meses. Pero lo más sorprendente de todo, es que el pequeño Jingjing siempre acaba volviendo al lado de su amigo. Esta es su historia:

Original: Wall Street Journal

Publicado en Animales