La película “El Diario de Bridget Jones” es una comedia romántica que no tiene desperdicio y te dejará con un saborcillo dulce en la boca. Trata de las peripecias de una chica inglesa en pleno corazón de la cosmopolita ciudad de Londres en perpetua búsqueda del amor.

Bridget Jones (Renée Zellweger) no es precisamente un dechado de virtudes. Aunque no es francamente un patito feo, tampoco es un cisne. Es decir, su aspecto físico deja mucho que desear. Y es que siendo rolliza, es por ello mismo un ovillo de inseguridades y complejos. Su vida es un conflicto eterno consigo misma, porque a pesar de buscar arduamente el verdadero amor no le es posible encontrarlo. Desde el punto de vista patriarcal, su vida no se ajusta a los patrones convencionales, pues permanece soltera pese a haber atravesado ya el umbral de los 30, lo que significa un verdadero dolor de cabeza para Bridget.

Durante el día, Bridget trabaja para una prestigiosa empresa del mundo editorial, cumpliendo labores periodísticas; sus noches transcurren tristemente en la tediosa soledad de su departamento, enfrascada en la bebida, los cigarrillos y viendo tele sin cesar. En medio de su desconsuelo, sus extravagantes amigos, muy a tono con la personalidad poco convencional de la protagonista, intentan darle ánimo obsequiándole libros de auto-ayuda y ofreciéndole consejos absurdos de cómo atrapar a un guapo y varonil galán, el mismo varonil galán por el que se deshace en suspiros en sus sueños.

La víspera de año nuevo, al despertar, a Bridget se le ofrece un panorama un tanto desconcertante y poco alentador. Ella despierta con los desagradables efectos de la resaca producto de la ebriedad de la noche anterior. Sin embargo, impulsada por el vivo deseo de cambiar, la chica decide abrirse paso a un horizonte de nuevas posibilidades, bajar esos kilitos de más que significan un tormento para ella y tomar las riendas de su vida, a la vez que se hace el firme propósito de conseguir, esta vez sí, un novio que esté a su altura, mientras deja el cigarrillo y la bebida. Y para dejar un registro pormenorizado y constante de su vida, Bridget decide llevar un diario en el que apunta las peripecias que le suceden día a día.

Ese año la vida de Bridget dará un vuelco inesperado cuando asista a la cena que den sus padres en honor de un grupo de amigos otoñales que la tomen como blanco de sus burlas mortificándola e insinuándole que ya pasó su edad núbil y es hora de buscar marido… Entre los invitados a dicha cena figura el célebre y circunspecto abogado divorciado Mark Darcy, a quien da vida con perspicacia el actor Colin Firth. El Sr. Darcy es un viejo amigo de la familia, pero la madre de Bridget no lo percibe como un simple amigo, ella ve en él al perfecto candidato a novio de su hija, la solterona y regordeta Bridget. Sin embargo, Bridget desdeña a Mark desde lo más hondo de su corazón. Éste despierta en ella el escozor de una antipatía urticante. Lo juzga presumido, envarado, un ser aburrido y antipático, pero sobre todo le avergüenza esa costumbre tan molesta en él de recordarle que ella solía bañarse como Dios la trajo al mundo en la piscina inflable de casa de Mark, cuando eran niños. 

De regreso, en la rutina diaria del trabajo en la editorial, su jefe comienza a coquetear con ella. Pero no había que  encender demasiado la llama de la seducción en Bridget, ya que su jefe, Daniel Cleaver (Hugh Grant), un redomado casanova con irresistible aire seductor, no le es indiferente. Su corazón comienza a palpitar por él cuando éste empieza a hacerle insinuaciones impropias, enviándole una serie de correos electrónicos comprometedores. El objetivo de él es echarle el guante, atraparla en la madeja de su red de don Juan. Y ella cae prendada de sus encantos hasta que él consigue una cita con ella. Daniel le confiesa a Bridget que Mark le ha robado la novia cuando estudiaban en la universidad y esto aviva aún más la antipatía que Bridget siente contra Mark. El temor a que su vida acabe siendo peligrosamente una copia fiel de Glen Close en “Atracción Fatal” hace que Bridget caiga, como en una trampa, en los brazos de Daniel.

La relación iba viento en popa hasta que una visita imprevista de Bridget a la casa de Daniel lo pone en evidencia. Se rompe el embrujo: Bridget coge a Daniel con las manos en la masa. Daniel está con otra. La realidad es dolorosa como penetrantes espinas que se clavan en la piel. Desengañada, Bridget se da cuenta de la patraña de que ha sido víctima y eso le da la determinación para tirar por la borda su empleo actual y embarcarse en la búsqueda de uno nuevo. Esta vez como reportera de televisión.  Pero como es costumbre en Bridget, la baja autoestima de la chica influirá en su nuevo empleo. 

Tras sortear unos cuantos tropiezos, el “despreciable” Mark Darcy reaparece en la vida de Bridget Jones, trayendo esta vez una buena nueva. Le concede una entrevista con el refugiado político que es defendido suyo de un sonado caso.  La noticia será titular de primera plana de todos los diarios de Inglaterra del día siguiente. Con esto, Mark no sólo salva a Bridget de un estruendoso fracaso reporteril, sino que gracias a sus buenos oficios despega vertiginosamente, como un bumerán, la carrera de Bridget como reportera estrella del canal de noticias donde se desempeña.

Más tarde, Mark aparece en la casa de Bridget, pasan la velada juntos, los amigos de ella ponen el tono gracioso de la cena. Pero Daniel irrumpe inoportunamente en la casa de Bridget. Pretende hacer las paces con la chica e insiste en reconciliarse con ella. Bridget se rehúsa a volver con su antiguo novio y se lo deja saber tajante. Mark no puede ocultar el gusano de los celos que lo acomete y los dos, sin poder contenerse, se van a las manos. Pero a pesar del papel de manso caballero enamorado que Mark ha jugado todo este tiempo, Bridget no puede evitar aferrarse a esa sombra de odio que sigue empañando la opinión que tiene del Sr. Darcy. 

Entretanto, la madre de Bridget sin poder contenerse ya le hace una sorpresiva confesión a la hija que tuerce tercamente el cauce de la historia: le revela que es Daniel el que le ha robado la esposa a Mark. Al hacerse eco de esta noticia, una muy arrepentida Bridget acude sin vacilar y a toda prisa a la reunión de los padres de Mark con motivo de su aniversario de bodas a fin de disculparse con Mark y dejar al desnudo sus sentimientos para que éste viera que su corazón se desbordaba de amor por él. Pero súbitamente descubre que Mark está comprometido con Natasha, una colega del bufete de Mark. Bridget se hunde amargamente en la desilusión como en un hoyo hondo y negro. 

Nieva copiosamente en Londres. La recia ventisca ruge fuertemente y anuncia tormenta. Bridget se dispone a partir con sus amigos a París, de pronto surge en la lejanía una figura altiva y esbelta. Bridget la divisa y queda boquiabierta. Es Mark Darcy que se aparece en su casa.  Mark posa sus ojos en el diario de Bridget, y, al echarle un vistazo a sus hojas, cae en la cuenta de que todo este tiempo no ha sido del agrado de Bridget. Entonces sale corriendo a comprarle un nuevo diario. Bridget corre tras él y lo alcanza. Le da a entender que el odio que sentía hacia él ya se esfumó como el humo de su corazón. En medio de la nieve que cae, los ruidos de la calle bulliciosa y la atmósfera tormentosa, Bridget se arroja al cuello de Mark. Los dos se enlazan en un profundo y amoroso abrazo. Los dos se funden en un cálido beso que derrite la nieve.

No te pierdas esta comedia romántica cuya trama promete divertirte a rabiar con escenas cargadas de hilarantes emociones que de seguro te harán estallar de risa.

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Fuentes consultadas:
www.wikipedia.com