Ya desde la pre adolescencia acostumbramos a escuchar los efectos negativos que conlleva consumir sustancias tóxicas para el cuerpo. Ya sean legales, como el alcohol y el tabaco, o ilegales, como la marihuana y otra drogas. Una vez que las consumimos, se produce un efecto en nuestro cuerpo que varía según seamos moderados o no. 

Excederse conlleva afrontar ciertos cambios tan diversos como la euforia, la depresión o la distorsión de la realidad.

Independientemente de si los consumimos juntos o separados es importante conocer el efecto que produce cada sustancia en nuestro organismo.

Estas líneas ponen de manifiesto qué sucede exactamente cuando ingerimos alcohol o fumamos marihuana, haciendo especial incapie en cuando los consumimos a la vez.

Partiendo del nombre que recibe esta practica, “desvanecimiento cruzado” (cross fading), vislumbramos ya que los efectos de una sustancia y otra tienen unas consecuencias completamente diversos. 

Más allá de la decisión, experiencia y límites de cada uno cabe señalar que la mayoría de las personas no defiende el consumo de estas sustancias juntas.  “Se suelen experimentar náusea, mareos, y otros sentimientos abrumadores”, explican.

Casi podríamos decir que conocemos de sobra los efectos que producen el alcohol y la marihuana por separado, pero ¿qué sabemos de su efecto cuando lo consumimos al mismo tiempo? Más importante todavía, ¿qué dice la ciencia de todo esto?

Por si solo, el alcohol afecta el sistema nervioso central alterando el proceso de comunicación de las neuronas. Eso implica que el neurotransmisor excitador llamado glutamato queda suprimido, en detrimento del neurotransmisor inhibitorio GABA (ácido- aminobutírico) que aumenta.

En otras palabras, el resultado final para quien bebe alcohol es que los sentimientos se rebajan, al igual que el reconocimiento y el recuerdo. Sin embargo, el consumo de marihuana hace que se active el THC contenido en esta hierba y que altere los receptores cannabinoides en el cerebro, causando que las neuronas se “disparen” continuamente. O lo que es lo mismo, nuestra imaginación y pensamientos se muestran como intensamente magnificados y conectados en todos los grados posibles.

Sin embargo al consumirlos juntos el recipiente contenedor, es decir nuestro cuerpo, se las ve y se las desea para mantener la balanza. Esto conlleva a una desconexión gravísima de la realidad, llegando incluso a no reconocer ciertos objetos o cosas. 

De ahí que la clave del asunto esté en la conexión entre los dos, la inhibición y la exaltación. En esta línea, un experimento realizado con pequeños roedores en 2002 coincidía en este hecho. Y es que demostraba que las ratas eran menos capaces de reconocer objetos cuando habían consumido ambas sustancias juntas que separadas. 

Otro factor a tener en cuenta, es el hecho de la eliminación de dichas sustancias por parte de nuestro cuerpo como defensa. 

Mientras que con el alcohol llegan los vómitos como forma inmediata para eliminarlo, con la marihuana podría hacer este proceso difícil, si no imposible.

Tomemos una u otra decisión, consumir a la vez o separado, es importante considerar que en ambos casos estamos “envenenando” nuestro organismo. Por tanto al superar el límite que en general toleramos cada uno, la forma lógica de actuar de todo cuerpo es el rechazo. Lo que convierte este estado en una lucha constante entre dos opuestos, el alcohol y la marihuana.

No obstante cada persona responde de forma diferente a las drogas, por lo que es mejor prestar atención a las señales que el cuerpo ofrece, y tratar de actuar siempre con moderación.  

Publicado en Salud
Fuentes consultadas:
http://www.collective-evolution.com/2017/01/04/what-happens-to-your-body-brain-when-youre-drunk-and-stoned-at-the-same-time/