La historia de la moda está llena de anécdotas y cosas curiosas. Muchas de las prendas que utilizamos normalmente tienen su origen en uniformes militares o ropa de trabajo que, poco a poco, se ha ido abriendo camino hasta nuestro vestidor habitual.

Al igual que el bolsillo pequeño de los pantalones vaqueros, la trabilla de las camisas también tienen una historia detrás. Originalmente fue creada para un uso claro, pero la cultura popular y la picaresca de ciertas personas acabo dado otros significados secundarios.

Las trabillas de las camisas -conocidas como Locker Loop en inglés- apareció por primera vez en las camisas de los uniformes de los marineros de la costa este de EE.UU.

Debido al espacio limitado de los barcos, las taquillas de los pasajeros tenían un tamaño bastante escueto y lo normal es que no hubiese espacio para una percha. La trabilla estaba pensada para colgar las camisas en ganchos y que se arrugasen lo menos posible.

Pronto este útil accesorio sería adoptado por marcas como Gant, Sero, Eagle, etc., que se encargaron de incorporarlo en sus prendas de vestir. En poco tiempo, casi todas las camisas que se fabricaban llevaban trabillas.

La picaresca de algunas personas hizo que buscasen otra utilidad mucho menos elogiable. Los jóvenes rompían estas trabillas para llevárselas a los vendedores y hacer que les devolviesen el dinero, alegando la escasa calidad de la prenda.

Otro de los usos que tuvo estaba relacionado con el hecho de buscar pareja. A mediados de los 60, muchas chicas cortaban las trabillas de sus novios en señal de que “ya no podía ser enganchado”. Vamos, que el joven estaba comprometido y que ninguna mujer debía intentar ligar con él.

Como podéis ver, la imaginación de los seres humanos ha dado diversas utilidades y significados abstractos a esta parte de nuestras camisas. ¿Conocíais estas historias? ¿Sabéis alguna más de este tipo? No dudéis en compartirla con nosotros en los comentarios.

Fuente: Retrospectivemodernism, Artículo por La Voz del Muro

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