Ramona Heim / Shutterstock

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Marrones, verdes, blanco o violetas. Los ojos del ser humano son una auténtica maravilla de la naturaleza, pero hasta el diseño más inteligente presenta fallos de vez en cuando. Descubre 4 fenómenos visuales que afectan a nuestra vista, pero que son perfectamente normales.

Cuerpos flotantes

Cuando miras una superficie de color claro, como el cielo o una pared blanca, puede que observes una serie de filamentos o puntos que flotan sobre la imagen. Estas extrañas formas no se encuentran en tu ojo, sino dentro de él, y son completamente normales e inofensivas.

Se las conoce con el nombre de miodesopsias, y son pequeñas cadenas de proteína residual que aparecen con la edad y flotan dentro del humor vítreo. Aunque se las considera un defecto de la visión, apenas son perceptibles y no son especialmente molestas, por lo que todos convivimos con ellas casi sin darnos cuenta.

Fenómeno entóptico de campo azul

Tras mirar algún tipo de luz azul brillante, puede ocurrir que observes, en la zona limítrofe de tu campo visual, una serie de puntos de color blanco brillante que se mueven de forma irregular. Estos destellos son, en realidad, nuestros glóbulos blancos que se mueven a través de los capilares sanguíneos de nuestra retina.

La adaptación de nuestro cerebro nos impide ver los capilares y los glóbulos rojos, ya que estos absorben el espectro de luz. Sin embargo, los glóbulos blancos reflejan la luz azul y por eso resultan perceptibles.

Nieve visual

Algunas personas sufren lo que denominamos nieve visual, una especie de grano, más o menos intenso, que se asemeja al ruido blanco que hacen los televisores sin sintonizar.

Se desconoce el origen de este trastorno, aunque parece estar relacionado con una excesiva actividad metabólica por parte de una región cerebral que podría producir también las migrañas.

Fosfenos

Todos hemos experimentado el efecto de los fosfenos alguna vez, una serie de manchas de colores y formas onduladas que aparecen tras estornudar o frotar con fuerza nuestros ojos.

Precisamente es el aumento de presión o la estimulación manual de nuestros ojos, la que provoca que ciertos fotoreceptores se disparen por error produciendo estos dibujos. Tras cesar el estímulo, todo vuelve, en pocos segundos, a la normalidad.

Fuente: gizmodo.com

Publicado en Ciencia