Nos encanta el dulce y la industria alimentaria lo sabe, es por eso que hace años que viene incluyendo cantidades ingentes de azúcar y sal en sus alimentos procesados. (La sal como potenciador del sabor).

El consumo excesivo de azúcar no es ninguna broma, pues como muestran los estudios el abuso de esta sustancia tiene consecuencias nefastas en nuestro organismo, tanto físicas (diabetes, obesidad, hígado graso, pérdida de piezas dentales), como mentales.

Es de esperar que un refresco, una tarta o diferentes tipos de snack, estén cargados de estos ingredientes, pero lo sorprendente es que las papillas de cereales para bebés incluyan grandes cantidades de azúcares en su composición.

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Y es que según indican los estudios realizados por la Universidad de Calgary, las papillas de cereales para bebés pueden tener entre 20 y 35% de azúcares en su composición, un porcentaje muy elevado que supera con creces la cantidad diaria de azúcar recomendada que deben consumir.

Lamentablemente la cosa no queda ahí, ya que según la Universidad y el Hospital de Glasgow, todos los alimentos para bebés tienen demasiada sal y azúcar en su composición.

Debemos estar muy atentos al etiquetado de los productos, y no dejarnos engañar por emblemas como “0% de azúcares añadidos”, pues no significa que el alimento no contenga azúcar, sino que este no se ha añadido sino que se ha originado a causa del proceso industrial, que dextriniza los hidratos de carbono para volverlos altamente digeribles, dando como resultado un gran porcentaje de azúcar.

Dos noticias alarmantes que sin duda indignarán a más de un padre y una madre, quienes buscan siempre lo mejor para sus hijos y erróneamente acaban picando.

Con las altas tasas de obesidad infantil y el efecto adictivo que tiene el azúcar, la única manera de estar seguro de la calidad de la comida de nuestros bebés es hacer las papillas nosotros mismos, o buscar alguna marca que sea más responsable.

Puede parecerte engorroso, pero lo cierto es que no es difícil, no supone mucho tiempo y casi seguro que ahorrarás dinero.

Papilla de cereales.

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Para preparar una papilla de cereales en casa, tan sólo debemos saber una sencilla receta y conocer qué cereales puede tomar vuestro bebé.

Los cereales sin gluten que podemos encontrar son:

  • Arroz, maiz, quinoa, mijo, amaranto, alfortón (o trigo sarraceno), sorgo, sésamo, soja, tapioca.

Y con gluten encontramos los siguiente:

  • Avena (poca cantidad de gluten), trigo, centeno, cebada, espelta, kamut, triticale (Híbrido entre trigo y centeno), escanda.

Aunque se han puesto de moda las papillas multicereales, lo cierto es que con un sólo cereal es más que suficiente, siendo la avena uno de los más asequibles, equilibrados y fáciles de encontrar.

Para la papilla: 

  • 1/2 taza de cereal (puede ser de un cereal o de varios, pero lo recomendable es añadirlos uno a uno para identificar intolerancias o alergias)
  • 1 taza de leche (materna o de fórmula). Según el cereal que utilices deberás añadir además entre 1/2 – 1 taza de agua para evitar que quede espeso.
  • 1 pieza de fruta fresca. Se recomienda que la fruta sea rica en vitamina C, ya que va a ayudar a que el bebé pueda absorber el hierro presente en los cereales. Las frutas pueden ser: mango, kiwi, naranja, mandarina, limón, melón, frambuesa.
  • Para endulzar, podemos añadir un dátil, unas poquitas pasas, un orejon o una cucharadita de miel, que aunque tiene azúcares posee mayor poder endulzante, minerales y vitaminas.

Instrucciones:

Cocemos el cereal y la fruta con agua (2 tazas) durante 15-20 minutos. Retiramos. Añadimos la leche y, trituramos bien en la batidora hasta que quede sin grumos.

Estas papillas pueden durar 2 o 3 días en la nevera y un mes en el congelador, por lo que puedes prepararlas con antelación y tenerlas listas para usar cuando las necesites.

Papilla con carne.

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La primera papilla en la alimentación del bebé deberá ser introducida cuando el pequeño tenga apróximadamente los 6 meses y comience el período de alimentación complementaria.

Normalmente, el primer puré será de verduras con pollo, luego la carne, el pescado, y el huevo. Así y de forma escalonada iremos descubriendo la tolerancia de nuestro bebé a los diferentes alimentos.

Conforme pasen los meses, iremos dejando algunos grumitos y trocitos semisólidos para que se vayan acostumbrando y evitar rechazo cuando pasen a ingerir comida sólida.

Ingredientes básicos de la papilla de verduras con carne

  • 50 grs. de patatas
  • 40 grs. de zanahoria
  • 40 grs. de judías verdes
  • 10 grs. de aceite de oliva

Preparación de la papilla de verduras con carne

Se pone a hervir todo, introduciendo además: 100 grs. de pollo, o 100 grs. de ternera, o 100 gr. de rape, merluza o lenguado, o 75 grs. de huevo duro, hasta la cocción completa.

Recuerda no añadir sal. Puedes conservarlo un máximo de 48 horas en el frigorífico o 1 mes en el congelador. Almacenarlo en pequeñas raciones para ir usándolas de una en una.

Puré de verduras.

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El puré de verduras es una de las primeras recetas que incorporaremos a la alimentación de nuestro bebé cuando abandone la lactancia exclusiva. 

Para elaborarlo de forma adecuada, es preciso saber cómo elegir las verduras, en función de la edad del niño.

Comenzaremos con verduras como la zanahoria, calabacín, puerro, judías verdes, calabaza y patata. Existen verduras que es mejor no incluirlas hasta el año de edad como las espinacas y las acelgas. Otras como las coles, coliflor, brécol y remolacha pueden provocar flatulencias, por lo que para evitar que pueda tener problemas intestinales y dolores asociados con los gases, será mejor evitarlas (para una información más detallada sobre las verduras a evitar o incluir, y la edad recomendada, puedes consultar este manual pediátrico).

Los 5 pasos para preparar papilla de verduras.

1. Selecciona verduras de temporada y hortalizas frescas, que no lleven mucho tiempo en la nevera, para que no pierdan sus propiedades nutritivas.

2. Lavarlas bien en agua fría, para retirar los restos de tierra, insectos u otros residuos químicos, como pesticidas. Retirar la piel si es necesario y eliminar las partes que puedan estar dañadas.

3. Cocina las verduras al vapor o cuécelas, queda a tu elección pero recuerda que cuanto menos tiempo dure el cocinado, más nutrientes conserva el alimento.

4. Separa las verduras del agua de cocción y pásalas por la batidora. Poco a poco, se incorpora el caldo sobrante, hasta darle al puré la consistencia deseada. Durante los primeros meses, es aconsejable dejar la papilla con una textura más fina, lo que permite que sea más fácil de asimilar por parte del pequeño.

5. Añadir una cucharada de aceite de oliva. La Asociación Española de Pediatría recomienda añadir, después de triturar la verdura, una cucharada de aceite de oliva crudo para mejorar la textura del puré. Recuerda no añadir sal.

Puedes conservarlo un máximo de 48 horas en el frigorífico o 1 mes en el congelador. También, como hemos dicho antes, puedes almacenarlo en pequeñas raciones para ir usándolas de una en una.

Fuente: criarsinmanual.comdoulasense, consumer, mamirecetas,  guiainfantil, y vitónica

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