Las hormigas son uno de aquellos insectos que pensamos conocer a la perfección pero que en realidad aun tienen mucho que enseñarnos. Aunque las veamos físicamente sólidas, cuando están junto con sus semejantes su comportamiento de grupo cambia completamente, pasando a comportarse físicamente como un fluido viscoso. Esto las dota de una serie de características que las hacen sobrevivir como grupo, como por ejemplo, al contener aire entre un individuo y otro, la “pelota” formada por los insectos nunca llega a hundirse porque actúa como un colchón flotante.

Una lección más de la naturaleza que los científicos están aprovechando para aplicarla a nuestro mundo. Los tejidos que repelen el agua son un ejemplo de cómo nos hemos basado en el entorno natural para desarrollar nuevas tecnologías, en este caso fueron confeccionados recreando la superficie de plantas con la cualidad de impermeabilización.

Original: The New York Times

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