Las tribus primigenias trenzaban el cabello y lo untaban en barro; los egipcios se afeitaban la cabeza y los gladiadores romanos ya se depilaban todo el cuerpo para la batalla.

La historia del la peluquería y el cuidado del cabello es casi tan antigua como la del hombre, y en todo este tiempo muchos son los aparatos que hemos inventado, algunos sumamente terroríficos.

Esta especie de pulpo eléctrico de cien brazos es una de las primeras máquinas de rizos ‘permanentes’ de la historia. Fue creada a principios del siglo XX y comercializada en la década de los años 30, cuando la moda de hacerse la permanente se convirtió en el último grito en los salones de belleza.

Y lo de “último grito” no es solo una expresión, pues no era raro que este aparato provocara un dolor de mil demonios.

Para lograr una cabellera ondulada -que no rizada en aquella época- la clienta debía soportar la presión de 26 pinzas en la cabeza y esperar a que la electricidad hiciera su magía.

Los rulos se calentaban con gran potencia, haciendo que por acción del calor y los productos químicos empleados, el cabello tomara su nueva forma. El problema es que los rodillos fabricados en latón alcanzaban altas temperaturas, por lo que un error en el cálculo de tiempo podía resultar fatal.

El primer inventor de estas máquinas de tortura belleza, fue el peluquero e inventor alemán Karl Nessler, conocido en Londres como Charles Nestlé. Precisamente allí abriría su salón de belleza.

Karl quería construir una máquina de ondulación permanente con la que lograr un rizo largo y plano. Su primer prototipo lo estrenó en 1905, utilizando a su mujer como conejillo de indias.

Sin embargo, y debido al latón utilizado en los rodillos, no era para nada extraño que las mujeres sufrieran quemaduras en el pelo y/o el cuero cabelludo, perdiendo ocasionalmente una parte importante de su cabello.

Para evitar accidentes, Karl mejoró su invento en 1909 utilizando una lámpara de araña con contrapesos para reducir el riesgo de quemaduras.

No fue hasta 1928 que Marjorie Joyner, una de las primeras mujeres afroamericanas graduadas en la escuela de belleza de Chicago, encontró un sistema para mejorar la máquina de Nessler, mientras cocinaba con su olla eléctrica.

Marjorie pensó que si colocaba una resistencia en el interior del rulo y no en su exterior, resultaría más seguro y eficaz para el rizado del cabello. Tras varios años de perfeccionamiento patentó su idea, convirtiéndose también en la primera afroamericana de la historia en registrar una patente en EE.UU.

Aunque los efectos de estas máquinas podían prolongarse hasta tres meses, sus rizos ondulados castigaban mucho el cabello. De esta forma, si se abusaba de este tratamiento de belleza capilar el pelo sufriría irremediablemente, quedando seco, pajizo y sin brillo.

Wikipedia.org - Primer premio peluquería Fashion Show de Londres 1935

Wikipedia.orgPrimer premio peluquería Fashion Show de Londres 1935 realizado con máquina de permanente y baño de color.

Las máquinas de ondulación permanente se han ido perfeccionando con el tiempo, utilizando además productos químicos protectores que nutren el cabello durante el tratamiento. Al menos, no queman como antes y ahora sí podemos afirmar que, salvo negligencia, resultan totalmente seguros.

Fuente: statemusempa.org , wikipedia

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