Como mujer me gustaría explicar algo que es probable que poca gente entienda debido a su complejidad: que te griten por la calle guarrerías no hace que nos sintamos mejor ni que nos entren unas inexplicables ganas de tener sexo con la persona que acaba de ladrarnos el desafortunado “piropo”. Para que lo entienda el que se quiera dar por aludido, es una sensación similar a la pasear desnuda por una pocilga cubierta de mermelada y que los cerdos saliven a tu paso mientras te miran con deseo, porque añado, que nos miren de arriba abajo como si fuéramos una Harley tampoco nos produce deseo.

Parecía que estaba haciendo el camino desde mi casa a la oficina en paz cuando esta mañana he pasado delante de estos dos ejecutivos y en voz alta han dicho “Las chicas de Minesota estan buenísimas”. Me gustaría tener la compostura para recordarles que algún día podríamos estar uno frente al otro en un entorno profesional, y que este tipo de interacción me haría imposible ser objetiva y tratarlo profesionalmente mucho menos sentir respeto hacia ellos. Pero mientras tanto, él tiene mi tarjeta y una breve conversación sobre por qué hacer ese tipo de comentarios a las mujeres hace que no se sientan cómodas.

– nos cuenta la protagonista de este video

Original: Card Against Harassment

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