Una de las cosas que mas me molestaban en mi época de estudiante era que hubiera gente haciendo ruido en la biblioteca de la universidad. Los había de todo tipo, los que mascaban chicle como si les fuera la vida en ello produciendo un ruido similar al de un bailarín de claqué, los que desde que se sentaban no paraban de hablar, los que ponían los auriculares a todo volumen y podías escuchar y hasta entender la letra de la canción, los que movían la pierna haciendo ruido con el zapato, los que pasaban las páginas del libro a una velocidad de lectura sobrehumana, etc.

En la mayoría de los casos podías detener el ruido mirando con mala cara al que lo hacía acompañándolo del típico “shhhhhhh”, pero si en algún momento de tu carrera se hubiera sentado a tu lado un chico que probablemente te sacara unos años, con una Game Boy de color azul, la consola a todo volumen y el videojuego de Pokémon, te aseguramos que no hubieras sabido qué decirle… como en esta broma de Whatever.

Original: whatever

Publicado en Miscelánea