Si esta foto te parece un campo normal y corriente, a ti también te hubieran engañado

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por Kike Pérez
el 24/10/2016 en Historia

Eran las 7:48 de la maña del domingo 7 de diciembre de 1941 y Estados Unidos entraba en pánico. Japón había decidido atacar por sorpresa la base de Pearl Harbor en Hawái. La guerra había llegado a suelo estadounidense.

No hubo tiempo para lamentarse. La fuerza aérea resultaba una pieza clave en esta guerra y los kamikazes japoneses habían logrado destruir más de 300 aviones y 8 acorazados. Además, los informes hacían presagiar nuevos ataques estratégicos contra las fábricas armamentísticas del país.

Con las defensas bajo mínimos, ¿cómo proteger la principal fabrica de aviones del país? Fácil, haciéndola invisible.

En la imagen superior podéis comprobar el antes y el después del impresionante ejercicio de camuflaje que llevó a cabo el ejército estadounidense para ocultar la fábrica de bombarderos B17 de Seattle.

Como si de una película de Hollywood se tratase, el ejército desplegó cientos de metros de tela de arpillera, madera contrachapada y atrezo para transformar una de las mayores fábricas bélicas del país en un tranquilo barrio residencial.

La fábrica de bombarderos de Seattle ocupaba más de 10 hectáreas de terreno, daba trabajo a 30.000 personas y era capaz de fabricar 300 aviones al mes. De ahí su importancia.

Por eso, el ejército decidió contratar al cineasta John Stewart Detlie -director con más de 20 películas a sus espaldas y una nominación a los Oscar-, que trabajó día y noche para construir un gigantesco decorado de más de 165.000 metros cuadrados en poco más de dos semanas.

Steward no solo creó un gigantesco escenario, sino que contrató actores para desempeñar falsas tareas cotidianas. Reuniones de sociedad en torno a una falsa piscina, jardineros que podaban los árboles de plástico, vecinos que tendían la ropa, parejas paseando por las calles…

La estrategia surtió efecto y durante el conflicto la planta de Seattle logró poner en el aire más de 7.000 bombarderos B-17. Tras la guerra, la planta se reconvirtió en una fábrica de aviones comerciales.

No sabemos si fue gracias al atrezo o simple casualidad, pero los bombarderos japonés nunca llegaron tan lejos y el camuflaje de la fábrica de Seattle ha terminado siendo una simple curiosidad. Aquí os dejamos un video propagandístico creado por el gobierno estadounidense en 1940, donde puede verse este espectacular montaje.

Fuentes: messynessychic.com, Fake town built on roof of Boeing B17 Bomber factory during WWII, taringa.net

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