Si metiéramos a nuestros ancianos en la cárcel y a los delincuentes en residencias de ancianos

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por Alberto Díaz Pinto
el 16/11/2016 en Reflexión

En los últimos días está circulando un curioso mensaje a través de Whatsapp que queríamos compartir con vosotros. Se trata de un llamamiento a la reflexión que habla sobre la rutina diaria que llevarían los ancianos de una residencia si vivieran en una cárcel.

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Y es que, al fin y al cabo, todos hemos escuchado terribles historias acerca de residencias donde se maltrata y se abusa de los ancianos, aprovechándose de su vulnerabilidad. Actos despreciables que no pueden quedar impunes y que esperamos no continúen sucediendo.

Lógicamente nos referimos a casos aislados que de vez en cuando saltan a la palestra, sin generalizar, pues no cuestionamos la labor de los profesionales que trabajan en el campo de la geriatría.

Del mismo modo, todos sabemos que los reos, aunque dependiendo del tipo de cárcel en la que se encuentren y el país, gozan de una vida estable donde todas sus necesidades son cubiertas, salvo, claro está, vivir en libertad. 

Por eso quizás, movidos por experiencias personales o porque conocen de primera mano los cuidados geriátricos y la vida en en un centro penitenciario, mucha gente está compartiendo este mensaje, del que hemos decidido hacernos eco para saber qué piensan nuestros lectores y abrir un debate sobre el tema:

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De vivir en una cárcel, nuestros ancianos:

– Tendrían acceso a una ducha todos los días, al ocio, paseos, medicamentos, exámenes dentales y médicos regulares.
– Recibirían sillas de ruedas, etc.
– Recibirían dinero, en lugar de pagar por su alojamiento.
– Tendrían derecho a vigilancia continua por videocámara, por lo que recibirían asistencia después de una caída u otra emergencia inmediatamente.
– Sus sábanas se lavarían dos veces a la semana, así como ropa lavada y planchada regularmente.
– Un guardia vendría cada 20 minutos y les llevaría sus comidas directamente a su habitación.
– Tendrían un lugar especial para recibir a su familia.
– Tendrían acceso a una biblioteca, sala de ejercicios, terapia física y espiritual, así como la piscina e incluso a la enseñanza gratuita.
– Pijamas, zapatos, zapatillas y asistencia jurídica gratuita bajo petición.
– Habitación privada y segura para todos, con un patio de ejercicios, rodeado por un hermoso jardín.
– Cada uno tendría derecho a un ordenador, televisión, radio y llamadas ilimitadas.
– También dispondrían de una habitación para sosiego sexual como medida terapéutica.
– Tendrían una “junta directiva” para escuchar las quejas.

Y a la inversa…

– Los delincuentes tendrían platos de comida fríos.
– Se quedarían solos y sin vigilancia.
– Las luces se apagarían a las 20:00 horas.
– Tendrían derecho a un baño a la semana.
– Vivirían en una pequeña habitación.
– Tendrían que pagar todas su pensión para vivir allí y poner más dinero aún.

¿Estáis de acuerdo con esta reflexión? ¿Creéis que a los presos se les da demasiados privilegios y que, en este sentido, se menosprecia a los ancianos? Si pudierais cambiar la situación, ¿qué haríais vosotros?

Vía: Whatssap

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