Resulta curioso cómo a veces las cosas más simples pueden sacarnos de un verdadero aprieto en las situaciones más engorrosas.

Asumimos que las cosas tienen un solo uso y quizá por eso no nos habíamos percatado antes de lo increíblemente multifuncionales que pueden llegar a ser elementos tan cotidianos como el pan. En efecto amigos, me refiero a esa masa de harina fermentada, básica en todos los hogares del mundo, que lleva alimentando a la especie humana desde los orígenes de la civilización.

Veamos qué otros usos podemos darle en el hogar, y ya veréis cómo, al final, aprenderéis a verlo como una herramienta imprescindible:

Deja los molinillos de café como nuevos

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¿Necesitas una forma eficaz para limpiar tu molinillo de café? Mete una rebanada de pan en él y ponlo en funcionamiento. Después, con ayuda de un paño, retira las migas y quedarás impresionados con el resultado.

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El arroz quemado es cosa del pasado

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¿Has dejado el arroz en el fuego demasiado tiempo? No te preocupes. Coloca una rebanada de pan sobre el arroz y cúbrelo nuevamente con la tapa de la cacerola, dejando reposar unos minutos. En ese tiempo, el pan absorberá el olor y el sabor a quemado, por lo que tu cena no habrá quedado totalmente arruinada.

Tus tartas no volverá a resecarse jamás

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Es inevitable sentir rabia cuando, después de unos días, nos vemos obligados a tirar a la basura el pastel que con tanto esmero hicimos. La próxima vez, coloca un par de rebanadas de pan en las partes donde se efectuaron los cortes, y no tendrás que volver a pasar por una experiencia tan traumática.

Un método infalible para sacar las astillas

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Clavarse una astilla puede ser increíblemente molesto, y ya ni hablamos de su posterior extracción con las pinzas… Mi consejo es que dejéis que la astilla salga por sí misma, gracias al increíble poder de absorción del pan. Para ello, pon un trozo de pan sobre la zona en la que se os ha clavado la astilla y cúbrelo con una tirita o similar. Déjalo así durante toda la noche, ¡y por la mañana descubrirás que el pan ha robado tu astilla!

¡No más lágrimas cortando cebollas!

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Muchas personas dicen que mascar algo, especialmente pan, les ayuda a evitar las lágrimas al cortar cebollas. Así pues, mastícalo lentamente, sin tragártelo, mientras pelas y cortas cebollas. Tu boca empezará a salivar, lo cual puede ser un poco incómodo. Pero mira el lado bueno, ¡no estarás llorando!

Un método infalible para ablandar el azúcar moreno

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Después de un tiempo, el azúcar moreno suele ponerse como una piedra. A partir de ahora, podrás evitarlo si metes una rebanada de pan dentro del frasco donde guardas el azúcar y lo dejas reposar durante toda la noche. El azúcar absorberá la humedad del pan, volviendo a ponerse blando de nuevo.

Unta tus mazorcas de maíz con mantequilla de forma cómoda

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Untar la mantequilla sobre las humeantes mazorcas siempre es un engorro. Para evitarlo, pon un buen pedazo de mantequilla sobre una rebanada de pan y restriega las mazorcas con ella, tal y como podéis ver en la fotografía. El calor hará que esta se vaya derritiendo, quedando fabulosamente extendida por todo el maíz.

Vía: lifeaspire, traducción y adaptación por La Voz del Muro.

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