A veces aprendemos cosas de quienes menos lo esperamos, y esta vez han sido unas tortugas las que nos han enseñado algo que nunca hubiéramos imaginado: amistad. ¿Pero cómo pueden dos tortugas demostrar amistad? Yo tuve dos de estos animales en mi infancia, y lo único que recuerdo es que se pelearan por la comida… La realidad es que hay especies más inteligentes que otras.

Si algo malo le puede pasar a una tortuga es darse la vuelta, la forma de su caparazón y la disposición de sus miembros pueden hacer que volver a su estado natural se convierta en un auténtico infierno. Estas dos tortugas de Taipei son conscientes de ello, y en un “hoy por ti mañana por mi” una de ellas se presta a ayudar a su compañera.

Una bonita lección para los que que no valoran la inteligencia de los animales.

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