Un día tan simple y ordinario como cualquier otro, él llegó a mi vida de una manera rara, fue una coincidencia supongo. Lo conocí por Facebook aún no sé cómo logró llamar mi atención, ya que no tenía ningún atractivo físico, pero las coincidencias fueron tantas que después de 1 año de hablar tanto con él, ya estaba perdidamente enamorada. Él conocía tanto de mí y yo de él que se había convertido en mi todo, nadie nunca en la historia de mis 15 años de edad me había hecho sentir esto tan bello, supongo que era amor -tenía que ser-, las cosas se dieron y fuimos novios durante un año y durante ese tiempo no hubo un solo día sin escribirnos y desear tanto ese encuentro, era tan feliz que no podía ocultarlo se lo contaba a todos y un día una amiga más grande que yo me propuso que fuéramos un fin de semana a León pues él vivía allá – yo soy de zacatecas- no es muy lejos 3 horas y media aproximadamente ella tenía familia allá y conocía la ciudad perfectamente así que sin dudarlo acepte, estaba tan feliz y emocionada, creí que sería muy romántico él no avisarle y llegar a su trabajo -pues él trabajaba en Wal-Mart-, el gran día llegó estaba tan desesperada, llegué a la tienda, lo mire de lejos, mi corazón se aceleró sentía que estallaría de tanto amarlo; su cara era morena, ojos grandes y cejas enormes, labios delgados, pelo alborotado y dientes chuecos, cielos era feo pero lo amaba tanto como a nadie en la tierra; estaba escribiendo algo en su teléfono no me había visto esperaba ansiosa que terminara para acercarme, cuando por fin termina, después de una gran espera que la cual la sentí como si hubiese sido una eternidad, cuando estaba apunto de salir corriendo y darle un fuerte abrazo suena mi teléfono, con un mensaje de él, donde me dice: “nuestra relación no funciona y no funcionara.

No creo en él amor a distancia y a demás no te quiero, todo fue una confusión esto nunca funcionará. Y si, hay alguien más, estoy enamorado y no es de ti. Lo siento”.

Con él alma hecha pedazos me fui. No pude llegar hasta él. Fue el golpe más duro de mí vida. Ahí conocí el verdadero dolor que hace el amor.

Ese mismo día el amor se fue y se llevó el calor del sol y dejo el dolor. No estoy destruida, pero ahora todos ven el temor que siento, cuando digo que alguien me agrada y me gustar estar con alguien más que no sea mi dolor.

Ahora el deseo de enamorarme de alguien, hace que mis sentidos se sobrecarguen sin piedad.

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