Desde que utilizo internet, varios reyes africanos de países de nombres impronunciables se han puesto en contacto conmigo para donarme su multimillonaria herencia. También he sido el visitante un billón de una página web cuyo galardón me daba derecho a solicitar un Mercedes. No sólo he sido afortunado en todas estas cosas, sino que también me avisaron por email para que reclamara mi boleto de lotería premiado con un millón de euros, a la cual no había jugado nunca. Aunque también hay momentos en los que no me ha tocado nada, sino todo lo contrario: un amigo mío me escribía desde su email personal con una redacción de traductor de Google, diciéndome que se había quedado sin dinero en un país extranjero y que, por favor, le hiciera una generosa aportación que me devolvería pronto.

Las estafas de internet son nuestro pan de cada día. Camufladas de las maneras más inverosímiles, intentan marcarnos un gol. Al final, acabas haciéndote un experto detectándolas e incluso te acabas divirtiendo. Aunque los más mayores, haciendo un uso de internet distinto al que hacemos los que hemos crecido con el boom tecnológico, suelen caer. Lo peor, las personas detrás de las estafas, gente sin escrúpulos que son capaces de robar 300€ a una pareja de ancianos, como en el vídeo a continuación.

Original: Jack Vale Films

*fe de erratas en la traducción. Cuando dice “compás” quiere decir “brújula”

Publicado en Miscelánea