Hoy no os traigo receta alguna, hoy quiero compartir con [email protected] [email protected] una experiencia que he vivido.

Hace unos días he visitado un pueblo precioso llamado Carracedo de Compludo, a 25 kilómetros de Ponferrada (León). El pueblo, que llegó a estar abandonado, actualmente lo están reconstruyendo y es precioso, con sus casas de piedra y sus tejados de pizarra negra, asentado en un entorno fascinante en el que se puede oler la Jara con sus grandes flores de color blanco y el brezo con sus flores violetas que llenan de ese color todo el monte.

A hora y media del pueblo, andando, se encuentra la Cascada del Gualtón. Bueno, no soy capaz de describir el maravilloso espectáculo natural que forma esa masa de agua, cayendo desde casi cuarenta metros de altura, y que forma una variedad de colores en la pared, producida por el musgo que allí crece, que me dejó totalmente fascinada.

Todo el camino escuchas el sonido de la naturaleza que te rodea y te hace olvidar, por un buen rato, el estruendo de la ciudad.

Pues bien, ahora voy a lo que me hace escribir estas líneas, alejándome bastante de lo que suelo publicar, y no es otra cosa que pese a todo lo que os describo arriba, he venido con el corazón encogido y con una sensación más que angustiosa, porque, pese a toda esa experiencia en la que te das cuenta de lo insignificante que somos en este planeta, seguimos siendo una especie que allí donde vamos, no hacemos otra cosa que destruir, destruir y destruir. ¿Cómo es posible, que algunos individuos (ya que no se les puede considerar personas), rodeados de ese espectáculo natural que se nos ofrece totalmente gratuito, lleven hasta aquí sus miserias, su falta total de respeto al que viene detrás, sus basuras…? En fin, sí, todo el camino puedes ver basuras de todo tipo, pañuelos de papel, compresas, botellas, infinidad de colillas, restos miserables de su paso por este precioso paisaje, restos sus miserables vidas…

Oí una vez como alguien se refería a los humanos como un virus que le ha salido a este planeta y que tarde o temprano, se tendría que deshacer de nosotros… Yo opino que somos parásitos que destruimos todo lo que nos rodea solo por nuestro beneficio y por alimentar nuestro ego, por ser los mejores de algo, los más grandes, los más poderosos.

Me entristece ver lo que vi, pero, aun así, creo que aquellos que somos conscientes de todo esto, debemos seguir luchando porque las cosas cambien. Sí, soy de ese reducido grupo de personas que allí donde van, regresan con sus basuras e incluso con las de los demás. Sí, puedo decir que a donde vamos, nunca dejamos nuestras miserias y contribuimos a minimizar el impacto que otros causan con sus miserias.

Os pido que, sí, disfrutéis de la naturaleza que la viváis, plenamente, pero respetar, respetar hasta el punto de que quien venga detrás, no sepa que habéis estado, si todos hacemos lo mismo, puede, y digo puede, que este planeta no nos destruya como a parásitos.

Publicado en Verde