Hace mucho tiempo que no iba a una película en una fecha cerca de su estreno, pero en esta ocasión pensaba que valdría la pena. La nueva película del universo Star Wars se estrenaba y tenía a otro fan irredento para asistir al pase. Así que os voy a dar mis impresiones tratando de no entrar en spoilers: si sois fans de la saga, muchas de las cosas que diré no os vendrán de nuevo.

La película sorprende nada más empezar porque no aparece el tradicional texto que se va perdiendo en el horizonte mientras suena la épica fanfarria de la saga. Y es que lo primero que echamos de menos es la presencia de John Williams, que por primera vez no pone música a la serie. Eso ya nos debe poner sobre aviso: esta película no es exactamente Star Wars. Vale, sí, por supuesto que es Star Wars, pero ese inicio desconcertante intenta hacernos ver que no estamos ante una película con el mismo espíritu de la hasta ahora heptalogía. Es algo diferente. Y no sólo porque en toda la película no veamos un solo sable de luz.

Rogue One es una película mucho más sombría de lo habitual en la saga. Es una película básicamente bélica. No tiene una trama muy complicada, pero sí tiene matices más adultos que la hacen no del todo apta para el público más joven, que disfruto con el soap opera tradicional del Episodio VII. En la sala en la que la vi, había una importante cantidad de niños en edad de Primaria que realmente no sé si deberían estar ahí. Porque Rogue One no encarna el espíritu aventurero familiar del resto de películas, ni siquiera en las más oscuras como el Episodio III.

Es un film que profundiza sobre los matices de la guerra, sus causas y sus consecuencias, pero no es precisamente un film antibelicista. En la Alianza Rebelde hay fracturas, y hay también sectores “extremistas”: la emboscada que sufren las tropas del Imperio en Jedha nos recuerda mucho a las escaramuzas de los talibanes en Oriente Próximo. Saw Gerrera es un miembro de la Rebelión que ha decidido ir por su cuenta y hacer una “guerra sucia”. Al mismo tiempo, la Alianza no es retratada de forma maníquea: se insiste en que muchos han tenido que sacrificar sus vidas y realizar todo tipo de actos inmorales por la resistencia. Las batallas son crudas, y pese a no haber directamente mucha sangre, hay muchas ejecuciones explícitas.

Rogue One introduce Star Wars en un territorio mucho más adulto y oscuro. Quizá podríamos decir realista. Pero no por ello ni deja de ser Star Wars (tenemos los guiños y los momentos de humor que no pueden faltar) ni deja de ser una buena película; al contrario: se trata de una de las mejores producciones de la saga, hecha con cariño, garra y fidelidad al espíritu original, pese a ese toque en cuanto al tono.

Y no puedo terminar sin destacar la recreación digital de Peter Cushing como Grand Morf Tarkin (y otra que ya veréis), de un realismo que te deja clavado al asiento. Hay momentos muy intensos (los diez minutos finales de la película son sin duda de lo mejor), y pese a que todo fan de la saga sabe cómo acabará la película (si conseguirán los planos o no), la intriga y la tensión están brillantemente tratadas.

“¿Soy yo o esta película termina segundos antes que SW IV: Una nueva esperanza?”, decía un usuario de youtube. Casi, y lo bien ensamblada que está con la saga original hará que babeéis de placer. Mi recomendación: id a verla, teniendo en cuenta este cambio de tono. Dadle una oportunidad para que os sorprenda.

 

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Fuentes consultadas:
https://en.wikipedia.org/wiki/Rogue_One